Asunción. La amenaza de un juicio político al presidente paraguayo Fernando Lugo asomó este jueves tras la aprobación en la Cámara de Diputados de una declaración que rechaza por inconstitucionales unos controvertidos cambios en las fuerzas armadas.

La decisión de los diputados, que integran la llamada cámara de origen que es la que tiene potestad para un eventual inicio de un juicio, aumentó la presión hacia Lugo, un socialista de 59 años que se encuentra bajo tratamiento contra el cáncer y hace dos semanas fue trasladado de urgencia a Brasil por una trombosis.

Los cambios militares, que afectaron a oficiales administrativos y no a altos mandos, se produjeron cuando Lugo estaba internado en un hospital de Sao Paulo y el vicepresidente Federico Franco denunció que ocurrieron a sus espaldas aún cuando él estaba al mando de la jerarquía castrense.

El gobierno dijo que Lugo dio una orden verbal antes de viajar y traspasar el poder a Franco, mientras el vicepresidente habló de la existencia de un "poder paralelo".

La declaración aprobada calificó las modificaciones como "un procedimiento inconstitucional" y el debate en la sesión de la cámara giró en torno a la posibilidad de un juicio por mal desempeño que buscaría apartar a Lugo de sus funciones, algo que varios legisladores consideraron extemporáneo.

"Lo que se está votando es el inicio del juicio político (al presidente). Que presenten como corresponde la acusación de juicio político y así nos sacamos las caretas", reclamó la diputada oficialista Desirée Masi.

Las leyes paraguayas contemplan la figura de un juicio político como la única manera de destituir a un presidente. El procedimiento se inicia en la Cámara de Diputados y una vez aprobada la acusación, el senado se constituye en cámara juzgadora que vota para declararlo culpable o inocente.

A lo largo de su mandato de dos años, que concluye en el 2013, Lugo ha enfrentado varias amenazas de juicio político de parte del Congreso, de mayoría opositora.

La oposición dijo que los cambios en las fuerzas armadas fueron orquestados ante la eventualidad de que Lugo no estuviera en condiciones de retomar el poder, para impedir que lo hiciera el liberal Franco, uno de los principales críticos del presidente.

La cámara citó esta semana a los jefes militares, al ministro de Defensa y a Franco para discutir lo ocurrido.

"Se ha creado un ambiente de crispación innecesario. No me imagino a un girador preparando un golpe de Estado", dijo el diputado Víctor Ríos, quien integra el Partido Liberal del vicepresidente pero en otra corriente interna.

Pero la oposición se mostró implacable con el mandatario, quien concluirá en diciembre el tratamiento con quimioterapia para combatir un cáncer linfático cuya aparición en agosto hizo temer sobre su condición para continuar en el cargo.

"En el momento menos pensado, cuando estén durmiendo, ahí le vamos a salir con el juicio político y van a llorar porque se van a quedar sin cargos, van a ir a la calle y van a ir presos también", dijo el diputado opositor José López, del partido derechista Unace que lidera el general Lino Oviedo.