La Habana. La escena era tan improbable que algunos cubanos apenas daban crédito a sus ojos: un secretario de Estado estadounidense dándole un discurso al Gobierno comunista de la isla acerca de la democracia y los derechos humanos en la televisión estatal.

Cuando se izó la bandera de Estados Unidos en la embajada del país en La Habana, por primera vez en 54 años, John Kerry llamó a una "democracia genuina" en Cuba y sus palabras se transmitieron por todo el país en su totalidad, traducidas con exactitud al español para que todos pudieran entenderlas.

Kerry declaró que los cubanos deberían ser libres de elegir a sus propios líderes y dijo al Gobierno que debía respetar las normas internacionales de los derechos humanos.

El Gobierno cubano respondió a su vez criticando el desempeño de ese país en derechos humanos, pero permitió que se escucharan las palabras de Kerry.

Aun así, muchos dudan que eso lleve a grandes cambios.

"Lo que hace falta es que se hagan todas esas cosas que se están diciendo. ¿Si se habla y nada más? Vamos a ver", dijo Leyania Martínez, de 44 años, vecina de la embajada estadounidense y que vio la ceremonia por la televisión.

La relación entre Estados Unidos y Cuba dio un giro dramático en diciembre cuando los presidentes Raúl Castro y Barack Obama anunciaron el final de décadas de hostilidad.

Desde entonces, el Gobierno estadounidense ha reducido las restricciones a viajes y al comercio, con la convicción de que el compromiso con Cuba sería más efectivo para alentar las libertades personales en la isla que el embargo económico y la retórica de los tiempos de la Guerra Fría.

Los disidentes cubanos creen que Obama está haciendo un esfuerzo real por lograr un cambio pero que Castro se mantendrá firme y no cederá el poder que tiene el Partido Comunista.

"No, no va a cambiar nada porque el gobierno norteamericano demuestra buenas intenciones pero el régimen cubano no, sino todo lo contrario", dijo José Daniel Ferrer, líder de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), el mayor grupo disidente de la isla.

Como otros disidentes, Ferrer no fue invitado a la ceremonia de izamiento de la bandera, pero sí se reunió con Kerry en la residencia estadounidense.

Pese a su escepticismo, Ferrer quedó impactado por la imagen de la transmisión del mensaje de Kerry en la televisión estatal cubana.

"En Cuba es muy difícil que alguien oiga esto en la televisión. Entonces eso es positivo para la causa que llevamos adelante", sostuvo.