La Habana. El disidente cubano Guillermo Fariñas fue internado en un hospital por un dolor en el tórax, poco después de ser arrestado por tercera vez en tres días junto a otros 15 disidentes que marchaban por una calle de la ciudad de Santa Clara, dijeron testigos.

Fariñas y otros disidentes habían sido interceptados por policías y simpatizantes del Gobierno cuando se encaminaban hacia un busto del héroe nacional José Martí para depositar una ofrenda floral, dijo un fotógrafo de Reuters que presenció la escena.

Esta fue su tercera detención en apenas 48 horas.

"Le dio un dolor precordial y está en la sala de observación del hospital Arnaldo Milián de Santa Clara. Voy para allá", dijo Alicia Hernández, la madre de Fariñas.

El dolor precordial es un síntoma que se presenta en la zona del tórax cercana al corazón. Suele ser un dolor opresivo y su intensidad varía desde una molestia ligera hasta severa, según fuentes médicas consultadas.

La salud de Fariñas se deterioró mucho el pasado año, cuando el disidente realizó una prolongada huelga de hambre pidiendo la liberación de presos políticos enfermos.

Su debilitamiento físico aumentó la presión internacional sobre el presidente Raúl Castro, que autorizó a mediados del 2010 la excarcelación de 52 disidentes. Hasta el momento 41 de ellos fueron liberados, la mayoría a condición de marcharse al exilio. Muchos viajaron a España con sus familias.

SITUACION "ESPECIAL"

El disidente recibió en 2010 el Premio Sajarov a la libertad de expresión que concede el Parlamento Europeo.

Tras varios meses de bajo perfil, Fariñas retomó esta semana su actividad opositora.

El miércoles había sido detenido durante seis horas por resistirse al desalojo de una familia que ocupaba un local abandonado en Santa Clara.

El jueves volvió a ser llevado al calabozo cuando marchaba con otras 20 personas hacia una comisaría de policía a preguntar por tres disidentes presos.

Tras ser liberado en la mañana del viernes, Fariñas describió sus breves detenciones como un aumento del hostigamiento hacia la oposición en la isla de gobierno comunista.

"Ellos dicen que hay una situación política operativa especial y que no nos van a dejar hacer nada en la calle", dijo Fariñas poco después de ser liberado en la mañana del viernes.

"En realidad tienen miedo a que el pueblo se lance a la calle", agregó por teléfono desde la ciudad de Santa Clara, 270 kilómetros al este de La Habana.

Durante la prolongada huelga del pasado año, el disidente presentó varios problemas de salud, entre ellos un coágulo en la yugular por el fue reportado de grave durante varias semanas. Los médicos cubanos lo mantuvieron vivo suministrándole líquidos y alimentos por vía intravenosa.

Tras la detención de Fariñas el viernes, Hernández se había mostrado preocupada por la salud de su hijo.

"Se ha recuperado algo, pero no lo suficiente (...) No debe estar retenido en esas prisiones donde diariamente llega gente y puede adquirir cualquier tipo de enfermedad ahí", dijo la mujer, una enfermera jubilada.

Las excarcelaciones de disidentes han sido aplaudidas por Estados Unidos y la Unión Europea. Castro aclaró que no toleraría manifestaciones públicas.

El gobierno cubano considera a Fariñas y a otros disidentes "mercenarios" a sueldo de su enemigo Estados Unidos.

Elizardo Sánchez, de la Comisión Cubana de Derechos Humanos, dijo que la detención de Fariñas y otros opositores forma parte de la nueva estrategia de las autoridades cubanas.

"La característica dominante últimamente de la represión política son estas detenciones de corta duración", sostuvo.

Fariñas había sido advertido por la policía el viernes que sería arrestado si cumplía su anuncio de poner flores al héroe nacional José Martí en el aniversario de su nacimiento.