La policía de Río de Janeiro investiga la muerte de un niño de diez años y otros tres adultos durante un operativo realizado este jueves en las favelas del Complexo do Alemão, al norte de la ciudad. Ante las protestas vecinales desatadas este viernes, la Policía Militar ha empleado gas lacrimógeno, en un ambiente de creciente tensión.

Las armas de los agentes que participaron en la redada han sido requisadas para determinar si provocaron las muertes. El gobernador de la ciudad, Luiz Fernando Pezão, lamentó las pérdidas humanas, pero reivindicó la necesidad de presencia policial en el lugar, durante décadas escondite de narcotraficantes.

Con unos 70.000 habitantes, el suburbio vivió en 2010 una importante operación para arrebatárselo al control de las bandas, tras lo que se instalaron varias unidades policiales allí. Desde entonces, el índice de criminalidad había disminuido, aunque los cuarteles policiales son blanco habitual de ataques por parte de narcotraficantes que intentan recuperar su terreno.