El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, nombró este miércoles al ex gobernador de Texas Rick Perry secretario de Energía, dando el cargo a un escéptico sobre el cambio climático con estrechos vínculos con la industria petrolera que una vez propuso abolir esa cartera.

Su elección se suma a una lista de nombramientos para altos cargos en el futuro gobierno de Trump que parecen apuntar a complacer a una industria ansiosa de expandirse, pero preocupan a grupos ambientalistas inquietos por el papel de Estados Unidos en el cambio climático global.

El martes, Trump nombró secretario de Estado a Rex Tillerson, presidente ejecutivo del gigante petrolero Exxon Mobil Corp. Su elección para la Agencia de Protección Ambiental es el fiscal general de Oklahoma Scott Pruitt, un fervoroso opositor a las medidas del presidente Barack Obama para limitar el cambio climático.

Trump, que asumirá su mandato el 20 de enero, ha hecho de la política energética un tema central de su agenda.

El magnate prometió reactivar las perforaciones de petróleo y gas y la extracción de carbón suavizando las regulaciones federales. También dijo que retirará a Estados Unidos de un acuerdo global para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

En un comunicado del equipo de transición de Trump, el presidente electo mencionó el mandato de Perry en Texas, el segundo estado más poblado de Estados Unidos y un gran productor de petróleo, gas y energía eólica, entre 2000 y 2015.

Trump afirmó en el comunicado que Perry creó "un clima empresarial que produjo millones de nuevos empleos y menores precios de la energía en su estado, y traerá la misma estrategia a nuestro país en su totalidad como secretario de Energía".

El nominado reemplazaría a Ernest Moniz, un físico que fue uno de los principales negociadores del acuerdo nuclear con Irán el año pasado cuando era el titular de la cartera. El Departamento de Energía es responsable por la política energética de Estados Unidos y supervisa su programa de armas nucleares.