Bogotá. El ex presidente de Colombia, Álvaro Uribe, rechazó este lunes que el líder cubano Fidel Castro considerara un "disparate" que lo nombraran como integrante una comisión de la ONU que investiga el ataque israelí contra una flotilla de ayuda a Gaza.

Esta es la segunda vez desde el viernes que comentarios del ex presidente cubano, que reapareció públicamente el mes pasado tras cuatro años enfermo, generan molestia en la región, pues el gobierno mexicano protestó por lo que consideró fueron descalificaciones de Castro a instituciones de su país, por un comentario hecho la semana pasada.

Castro, de 84 años, ha participado en actos públicos y emitido comentarios sobre la actualidad internacional, alertando sobre la amenaza de una guerra nuclear por el conflicto reinante en Oriente Medio y particularmente entre Irán y naciones occidentales por el programa de desarrollo de energía atómica de Teherán.

En un artículo divulgado el lunes por medios cubanos, Castro criticó la designación de Uribe -quien gobernó Colombia desde 2002 hasta el pasado 7 de agosto- como miembro de una comisión que investiga el ataque israelí contra una flotilla de ayuda a Gaza que dejó nueve muertos a finales de mayo.

Como respuesta, Uribe dijo que "es conveniente que el presidente (Fidel) Castro analice estos temas antes de hacer eco a la calumnia de protectores políticos del terrorismo narco guerrillero".

En una declaración en la que recordó que en su gobierno las relaciones con Cuba se manejaron en un clima de mutuo respeto, Uribe dijo que en su gestión desmontó escuadrones paramilitares de ultraderecha, combatió la guerrilla izquierdista, protegió a la oposición e impulsó una política social.

Castro afirmó que el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, cumpliendo órdenes superiores, incurrió en el "disparate" de nombrar en la comisión sobre la flotilla a Uribe, cuando estaba a punto de concluir su mandato.

"Dicha decisión le otorgaba a Uribe, acusado por crímenes de guerra, total impunidad como si un país lleno de fosas comunes con cadáveres de personas asesinadas, algunas hasta con dos mil víctimas, y siete bases militares yankis, más el resto de las bases militares colombianas a su servicio, no tuviera nada que ver con el terrorismo y el genocidio", afirmó Castro.

Se refirió también al escándalo que afrontó el gobierno de Uribe por ejecuciones extrajudiciales de civiles por parte de efectivos del Ejército que presentaban a sus víctimas como integrantes de grupos armados ilegales muertos en combates.

También hizo alusión al polémico acuerdo militar que firmó Colombia con Washington y que da acceso a soldados de Estados Unidos a siete bases del país sudamericano para realizar operaciones contra el narcotráfico y el terrorismo.

Las declaraciones de Castro fueron divulgadas después de que se reunió en La Habana con la senadora del Partido Liberal colombiano Piedad Córdoba, una de las más fuertes críticas de Uribe en sus ocho años de mandato.

Otra reacción contra Castro. No es la primera reacción internacional provocada en los últimos días por las columnas de opinión de Fidel Castro.

La Secretaría de Relaciones Exteriores de México emitió el viernes un comunicado rechazando comentarios "sin sustento" de Fidel Castro sobre irregularidades en las elecciones que llevaron al poder al presidente Felipe Calderón en 2006.

"El gobierno de México hace votos para que pronto el pueblo de Cuba pueda acudir a elecciones libres para elegir a sus representantes y se respeten plenamente los derechos humanos en la isla", dijo la secretaría de Relaciones Exteriores.

El lenguaje inusualmente duro del comunicado de la cancillería mexicana sugiere la irritación causada por las declaraciones de Fidel Castro. Las relaciones diplomáticas entre Cuba y México han tenido altibajos en los últimos años.

En una columna publicada el 12 de agosto, Castro dijo que el candidato izquierdista Manuel López Obrador había ganado las elecciones, pero "el imperio (Estados Unidos) no le permitió asumir el mando", a la vez que elogió un reciente libro del ex candidato que describió como "una valiente e irrebatible denuncia contra la mafia que se apoderó de México".

Castro, apartado del poder desde que enfermó a mediados de 2006, no ocupa ningún cargo en el Ejecutivo de su hermano el presidente Raúl Castro. Sin embargo, retiene la influyente jefatura del gobernante Partido Comunista y sus opiniones son reproducidas por los medios estatales en Cuba.