México DF. Marcelo Ebrard, la nueva cara de la izquierda mexicana, casi no vocifera contra sus enemigos políticos, se peina impecablemente, es serio y metódico, pero como alcalde de la populosa capital habilitó el aborto, las bodas homosexuales y quiere que todos anden en bicicleta.

Ebrard llegó casi sin esfuerzo en 2006 a gobernar la conflictiva urbe gracias a la popularidad de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, aunque muchos dudaban de su capacidad de liderazgo tras haber sido despedido como Secretario de Seguridad Pública capitalino dos años antes.

Pero, atildado y con una manera organizada de gobernar, según sus allegados, su figura creció de la mano de obras de transporte público, leyes progresistas y costosas e inéditas iniciativas populares como crear playas artificiales en la contaminada urbe.

Al mismo tiempo fue marcando distancia de López Obrador, su padrino político, quien al perder las presidenciales del 2006 se convirtió en un símbolo de conflicto, bloqueando avenidas por semanas en protesta de lo que consideró un fraude electoral en su contra.

Y más bien se ha inclinado a favor del actual mandatario, Felipe Calderón.

Ahora Ebrard, de 51 años y licenciado en relaciones internacionales, va por la presidencia de México, donde su más seguro rival será el actual gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, con quien el antes hegemónico Partido Revolucionario Institucional (PRI) planea recuperar el poder que perdió en el 2000.

Pero López Obrador está dispuesto a pelearle a Ebrard la candidatura del Partido de la Revolución Democrática (PRD), pese a su pérdida de capital político desde la crisis postelectoral hace cuatro años.

Según Ebrard, es vital impedir que el PRI -punto de partida de muchas figuras de la izquierda como la de él mismo con López Obrador- regrese al poder. Peña Nieto, un joven político que se casará pronto con una estrella de telenovelas, es el favorito según encuestas de intención de voto hacia el 2012.

"No vamos a regresar a los noventas y no les vamos a permitir que regresen así nada más, como Pedro por su casa", desafió Ebrard días atrás refiriéndose al PRI, que gobernó por 71 años en medio de frecuentes acusaciones de corrupción y autoritarismo.

Influenza, seguridad y pistas de hielo. El estilo moderado de Ebrard no le ha salvado de enfrentamientos con la influyente Iglesia católica, férrea crítica de sus leyes que permitieron el aborto y el matrimonio entre homosexuales con adopción de niños.

Correligionarios que lo conocen desde joven lo definen como un hombre firme pero conciliador, con ideas claras y gran capacidad para ejecutar decisiones, aunque con poco carisma para dirigirse a las masas, en un estilo parecido al del ex presidente de Chile, Ricardo Lagos.

Al alcalde le tocó lidiar con la epidemia de influenza H1N1 en 2009 que tuvo como epicentro a México y obligó a paralizar por varios días la enorme ciudad, que alberga a unos 20 millones de habitantes en su zona metropolitana.

En mayo del 2007, permitió al artista Spencer Tunick realizar su mayor instalación de personas desnudas en el Zócalo, corazón de la antigua ciudad azteca Tenochtitlán, en la que participaron unas 18,000 personas.

De cabello oscuro y ojos claros, siempre viste de traje, usa gafas y sonríe poco, lo que contrasta con su propensión a eventos magníficos como la instalación de pistas de hielo en el Zócalo, la principal plaza pública de la ciudad, y gastar un dineral en cambiar casi todos los meses las flores en la histórica avenida Reforma.

Si bien analistas lo ven como un buen candidato para la izquierda en un país poco afecto a líderes radicales, muchos se preguntan cómo hará para competir con un PRD que está disminuido y desgastado por luchas internas.

Como funcionario, su talón de Aquiles ha sido la seguridad en un país que sufre por la violencia y sus cuerpos de policía están catalogados como ineficaces y corruptos.

Uno de los peores momentos de su administración ocurrió el 20 de junio del 2008, cuando doce jóvenes murieron asfixiados en una discoteca tras un fallido operativo policial para detectar venta de alcohol y drogas a menores de edad.

Cuando era secretario de Seguridad Pública del Distrito Federal, Ebrard fue despedido por el entonces presidente Vicente Fox por no lograr rescatar a tres policías federales que fueron linchados al sur de la ciudad.

Ebrard ha instalado miles de cámaras por toda la ciudad para hacerla más segura y combatir las "mordidas" (sobornos) que los policías acostumbran pedir, sobre todo a los automovilistas, a cambio de ignorar infracciones de tránsito.

El alcalde, que tiene tres hijos de su primer matrimonio y se casó en segundas nupcias con una actriz y pintora, es un activo usuario de Twitter, sobre todo en situaciones de emergencia en la ciudad como en el caso de sismos.