Los simpatizantes del gobierno de Rafael Correa coparon este jueves las principales plazas del Centro Histórico de la capital. El movimiento comenzó temprano con el arribo de las primeras delegaciones a la Plaza Grande. La mayor parte llegaban de provincias.

A las 08:00, bajo carpas instaladas frente a Carondelet, se alistaban sándwiches y aguas aromáticas para entregar a partidarios que venían de fuera de Quito. Esto mientras se desmontaban carpas que habían servido para una vigilia que se inició la semana pasada.

Unos, que recién arribaban, optaban por hacer fila para recibir el refrigerio y así “ahorrarse el desayuno”. Otros aprovechaban para dar una “vueltita” y conocer los alrededores del palacio antes de los actos.

Al igual que en las plazas San Francisco y Santo Domingo, en la Plaza Grande se instalaron escenarios para presentar música y los discursos oficiales.

Entre los simpatizantes que esperaban la llegada del presidente, en cada plaza se esgrimían diferentes razones que los motivaron a viajar a Quito.

Que el gobierno ha hecho obras, que buscan más apoyo para sus comunidades, que era para respaldar la democracia, por los derechos de los discapacitados… Y también se encontraban los que no conocían el motivo de la convocatoria.

En tanto, la concentración del movimiento oficialista en el parque El Arbolito no respetó el tiempo del permiso otorgado por el Municipio de Quito y se excedió en el uso del espacio público por cerca de hora y media, lo que complicó el trabajo de limpieza para la llegada de la marcha indígena.

Desde muy temprano, centenas de buses provenientes especialmente de la Costa y la Sierra norte llegaron hasta la capital. Allí se reunieron con quienes se ubicaron en el sitio desde el lunes pasado.

Minutos antes de las 09:00 empezó el evento con la presentación de artistas que entonaron canciones en las que se exaltaron las virtudes de Correa. Sin embargo, la gente se mantenía alejada del escenario y ocupaba distintos puntos del parque.

Los animadores del evento organizado por el Consejo Nacional de Gobiernos Parroquiales Rurales del Ecuador (Conagopare), que llegaron a apoyar al presidente y de paso pedirle un presupuesto de US$100 millones, se empeñaban en convocarlos, pero no lograron conectar a los simpatizantes.

El dirigente indígena Rodrigo Collahuazo, aliado del gobierno, había señalado que Correa arribaría a las 10:30 hasta El Arbolito, justo para abandonar el sitio a las 11:00, cuando terminaba el permiso municipal.

Sin embargo, el mandatario recién llegó a las 12:00, dio un discurso de 15 minutos e invitó a los presentes a acompañarlo a la Plaza Grande.

Su discurso fue similar al expuesto en ocho sitios que visitó la mañana y tarde de ayer: desde las tarimas de El Arbolito y las plazas hasta los medios de comunicación públicos.

Sacó a relucir los supuestos intentos desestabilizadores de la marcha indígena e instó a sus seguidores a estar atentos.

Correa levantaba su voz para decir que la manifestación indígena era un absoluto fracaso, porque “no movió ni 4.000 personas, pero nosotros, ¡nosotros somos 60.000!”. Mas, dijo que estaba preocupado por posibles reacciones violentas por parte de “grupos extremistas a los que nadie hizo caso”.

Y negó que su gobierno haya sido reacio dialogar con los manifestantes.

“Para nosotros siempre las puertas han estado abiertas, pero eso sí: ¡no vamos a conversar con cualquiera! Aquí hay dignidad, principios, con la derecha saqueadora jamás dialogaremos. Con los Carrascos (Paúl), los Rodríguez (César) traidores, los Larrea (Gustavo), con los golpistas, jamás conversaremos”.

En una de sus últimas intervenciones recalcó que no es la minería lo que está acabando con el agua dulce sino el mal sistema sanitario.