“La ciudadanía puede estar segura que la Revolución Ciudadana jamás pactará con los causantes de la tragedia del país”. Con este tuit publicado a las 19:45 del 12 de agosto pasado, el presidente de la República, Rafael Correa, negaba haber pactado con el Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE), como lo denunciaron el asambleísta Abdalá Bucaram Pulley y su padre, el expresidente Abdalá Bucaram Ortiz.

Con este partido, el régimen pactó dos veces, según Bucaram Pulley. La primera vez se dio cuando el mandatario llegó a Carondelet y le pidió apoyo para viabilizar la consulta popular –que daría paso a la Asamblea Constituyente– asegurando el voto de su tía Elsa Bucaram en el desaparecido Tribunal Supremo Electoral (TSE).

Y la segunda, para apoyar la destitución de los 57 diputados del PSC, Prian, PSP y UDC con los votos del PRE, Pachakutik, MPD, ID y la RED.

Añadió que la conformación del bloque ADE, con la agrupación de legisladores que pertenecían a movimientos locales, mereció algunas comisiones.

Recordó que hubo acuerdos en la aprobación de leyes como la Antimonopolio y en fiscalización con el voto del PRE en contra del juicio al exfiscal general Washington Pesántez y al exministro de Defensa, Xavier Ponce.

Luis Villacís, del MPD, admitió que hubo acuerdos iniciales con el sector oficialista en la etapa de la instalación de la Asamblea Constituyente, así como en temas para sacar del país la Base de Manta y “lograr que en Ecuador se reivindiquen los derechos laborales, la eliminación de la tercerización laboral y garantizar un Estado plurinacional, en coincidencia con el movimiento Pachakutik”.

Pero a nivel de la Asamblea no hubo acuerdos con el MPD, aclaró Villacís, porque la Constituyente terminó con una huelga de hambre de los dirigentes de la Unión Nacional de Educadores (UNE) que vieron afectados los derechos de los maestros.

Sociedad Patriótica, según Gilmar Gutiérrez, siempre marcó distancias con el oficialismo e incluso recordó que hubo intentos con sectores de oposición de armar una mayoría, sin embargo, “el Gobierno logró el respaldo del PRE, ADE, Pachakutik y el MPD, para temas como la composición de las comisiones legislativas permanentes e incluso para el CAL”.

Incluso, añadió, “el país debe recordar que Alianza PAIS prestó a cuatro asambleístas al movimiento Pachakutik-MPD para constituirse en bloque legislativo y así poner a Lourdes Tibán como miembro del CAL”.

Los acuerdos políticos a nivel legislativo, según Dávila, duraron al menos el primer año, ya que el punto de conflicto con el MPD y Pachakutik se originó por las decisiones del Gobierno de atacar a la UNE, por ejemplo, con la prohibición de que a los maestros se les descuenten los aportes económicos.

Incluso, Diana Atamaint, de Pachakutik, admitió que junto con el MPD siempre plantearon la posibilidad de llegar a acuerdos programáticos con el oficialismo, y que fueron públicos y transparentados en un pliego de propuestas entregado al Legislativo, como las leyes de Aguas, de Tierras, la de defensa de los derechos de los trabajadores, el tema de la minería y la explotación de los recursos naturales.

El oficialismo, añadió Atamaint, no tuvo una predisposición de acoger iniciativas de las dos organizaciones políticas, por lo que hubo un quiebre del respaldo político en el interior de la Asamblea Nacional.

Por ello, señaló, este quiebre llevó al Gobierno a buscar adeptos en el PSC y Sociedad Patriótica, dando “prebendas a cambio de votos”.