Militares y policías se acusan entre sí de los disparos dentro del Hospital de la Policía ese 30 de septiembre del 2010 (30-S), en los informes que narran los tres operativos que –sin una planificación coordinada– evacuaron esa noche al mandatario Rafael Correa.

Un año después de la revuelta se revelan los informes de las dos fuerzas élite de la Policía, el Grupo de Operaciones Especiales (GOE) y el Grupo de Intervención y Rescate (GIR), que contradicen al presentado por las Fuerzas Armadas.

El informe del GOE está firmado por su jefe, el mayor Cristian Miño; el del GIR, por su comandante, el teniente coronel Lenin Bolaños; y el informe militar, por el general Jorge Peña, como director de Operaciones del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas.

El presidente ingresó al hospital por la puerta posterior huyendo de los golpes, los empujones y el gas lacrimógeno que le lanzaban los policías insurrectos, que se congregaron en el Regimiento Quito Nº 1, lugar donde comenzaron las manifestaciones en contra de la Ley de Servicio Público, aprobada a la víspera, y que fueron extendiéndose a otras provincias.

A esa hora (11:00) el GOE, el GIR y las Fuerzas Armadas se mantenían alerta para recibir órdenes. Mientras, el jefe de Estado atendía a comisiones de los sublevados, quienes expusieron sus peticiones sin éxito.

A las 17:30, Inteligencia Militar informó al general Peña que, mediante la interceptación de comunicaciones, determinó que los insurrectos querían atentar contra Correa.

Luego, no se especifica la hora en el informe militar, el mandatario telefoneó al ministro de Defensa, Javier Ponce, y al jefe del Comando Conjunto, Ernesto González, y dispuso que se lo rescate. En la planificación, Inteligencia indicó la ubicación de francotiradores en los alrededores del hospital.

Grupos policiales. Los otros dos grupos recibieron la orden de distintas autoridades. A las 18:15, según el informe del GIR, el entonces inspector general de la Policía, Euclides Mantilla, dispuso por teléfono al teniente coronel Bolaños que ese grupo dé seguridad en la evacuación.

El informe del GOE indica que, a las 18:20, el edecán del entonces ministro del Interior, Gustavo Jalkh, transmitió la orden de este para que realice la evacuación del presidente.

El primero que ejecutó la disposición fue el GOE. A las 18:40, más de 60 efectivos ingresaron al hospital sin conflicto con los sublevados por la parte posterior, que colinda con el cuartel del grupo especial.

Entraron al edificio por Emergencia y subieron a la habitación 302, donde estaba Correa. Junto a ellos, llegó la presidenta encargada de la Asamblea, Irina Cabezas (AP).

Los uniformados aseguraron el tercer piso, el acceso por ascensor y gradas, y la vía de escape. En esas posiciones esperaron una hora y media hasta que se dé la orden de salida.

El segundo equipo que llegó al hospital fue el GIR. A las 20:30 más de 100 uniformados intentaron ingresar a las instalaciones, pero los insurrectos lo evitaron, atacándolos con golpes y gas lacrimógeno. El grupo élite no respondió.

Balacera. En ese instante, llegaron 900 militares y se inició la balacera. El informe militar admite que al inicio del rescate, afuera del hospital, los soldados tuvieron que utilizar sus armas de fuego “en uso del derecho de la legítima defensa”, pues recibieron disparos de diferente calibre de parte de los policías.

Pero el informe del GIR indica que cuando llegó el Ejército “se escucharon varios disparos producidos por personal militar con armas de alto poder”. El GIR aprovechó esta distracción para romper las mallas metálicas e ingresar al hospital.

Una vez que el Ejército entró a las instalaciones, el informe militar no dice que sus efectivos hayan usado armas de fuego.

Afirma que “ciertos elementos del GIR y del GOE, que se encontraban en el interior del hospital minutos antes del ingreso de la unidad de rescate GEO (Grupo Especial de Operaciones de las FF.AA.), estuvieron disparando en contra del personal militar”.

Pero el reporte del GOE dice que el teniente José Vallejo, quien en ese instante estaba en la planta baja, dijo por radio que “gente armada (en referencia a los militares) estaba ingresando, realizando disparos en el interior de la casa de salud”.

Además, el parte del cabo primero Wilson Solano, del GOE, señala que los militares “ingresaron a las instalaciones (del hospital) disparando contra los miembros policiales”, por lo que recibió cuatro proyectiles y cinco perdigones.

El informe militar reconoce que sí se neutralizó al personal de los grupos élite de la Policía, pero no habla de disparos.

Pese al conflicto inicial, los tres grupos terminaron colaborando. Al inicio de la balacera, los efectivos del GOE sacaron al jefe de Estado de la habitación 302 y lo llevaron a la sala de Neonatología, donde se encontraban madres con sus hijos que recién habían dado a luz.

Los tres grupos llevaron al presidente hacia la puerta de Emergencia, donde estaba el vehículo de Irina Cabezas, que no tenía blindaje, para sacarlo. El GOE explica que no se usó el vehículo presidencial porque el conductor no apareció.

Tres equipos del GIR cubrieron con escudos antibalas el vehículo que llevó a Correa. En la avenida se dio un cruce de balas, en el cual el policía Froilán Jiménez, del GIR, que protegía el carro, recibió un disparo y murió. El saldo de toda la revuelta fue dos militares, dos policías y un civil muertos. Un año después, la Fiscalía no ha esclarecido estos crímenes.