Washington. Las autoridades estadounidenses desbarataron un complot de dos hombres vinculados al gobierno iraní con un intento de asesinato contra el embajador saudí en Washington, dijeron este martes funcionarios locales.

El fiscal general Eric Holder dijo que uno de los hombres acusados de la conspiración, ambos originarios de Irán, fue arrestado y confesó.

El otro hombre, aún prófugo, fue descrito como un miembro de la fuerza de elite Quds, que es parte de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán.

"Importantes funcionarios (iraníes) en esas agencias (...) fueron responsables de esta conspiración", dijo Holder en una conferencia de prensa. "Creo que debe de preocupar la escalofriante naturaleza de lo que el Gobierno iraní intentó hacer", añadió.

Los dos hombres fueron acusados en una corte estadounidense. Se cree que Gholam Shakuri es miembro de la Fuerza Quds y que se encuentra en Irán.

El sospechoso arrestado se llama Manssor Arbabsiar, de 56 años y es ciudadano naturalizado estadounidense, aunque posee pasaporte iraní. Fue detenido en el aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York el 29 de septiembre.

Arbabsiar, un hombre canoso y con una cicatriz en el lado izquierdo de su rostro, apareció brevemente en una corte de Manhattan donde se le asignó un defensor público.

Irán rechazó rápidamente las acusaciones. El canal estatal en inglés Press TV dijo: "La República Islámica de Irán rechaza las acusaciones de Estados Unidos de que el país conspiró para asesinar al enviado saudí a Washington como un escenario prefabricado".

El complot fue desarticulado por el FBI y la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por su sigla en inglés).

Funcionarios estadounidenses dijeron que habrían otros planes, como atacar las embajadas de Arabia Saudita e Israel en Washington, pero no se revelaron cargos sobre ello el martes.

Arabia Saudita calificó al complot de "una despreciable violación de las normas y convenciones internacionales".

En tanto, la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, dijo en una entrevista con Reuters que la conspiración era una "descarada violación" a las normas internacionales.

Por el complot, Estados Unidos impuso sanciones económicas a cinco iraníes, entre ellos cuatro importantes miembros de la Fuerza Quds.

El blanco del complot era el embajador saudita Adel Al-Jubeir, según la denuncia de las autoridades. Arabia Saudita, aliado de Estados Unidos, e Irán son rivales regionales que han luchado por dominar la zona del Golfo.

El director del FBI, Robert Mueller, dijo a periodistas que la conspiración, que involucraba a cárteles de la droga en México y grandes sumas de dinero, además de un intento de asesinar al embajador en un restaurante de Washington, podría haber sido la historia de una película de Hollywood.

Las relaciones ya eran tensas entre la república islámica y Washington, que acusa a Teherán de apoyar al terrorismo y buscar la fabricación de armas nucleares, algo que Irán niega.

Embajador saudí. Las autoridades dijeron que el embajador saudí nunca estuvo en peligro. En junio se le informó al presidente Barack Obama sobre el supuesto complot y por medio de un portavoz expresó su gratitud por la operación.

El principal asesor de seguridad nacional de Obama, Tom Donilon, informó al rey saudita Abdullah a fines de septiembre sobre una presunta conspiración contra el embajador en Estados Unidos, dijo el martes un funcionario.

El complot de asesinato comenzó a desarrollarse en mayo de 2011, cuando Arbabsiar se acercó a un individuo en México para ayudar, pero esa persona resultó ser un informante DEA.

La fuente confidencial, que no fue identificada, de inmediato avisó a agentes de seguridad, según documentos judiciales. Arbabsiar pagó US$100.000 al informante en julio y agosto por el complot, un avance del pago de US$1,5 millones pedido.

Shakuri aprobó el plan para asesinar al embajador saudí en conversaciones telefónicas con Arbabsiar, según los documentos.

Tras su detención, Arbabsiar -siempre según los documentos judiciales- confesó a las autoridades y entregó otros detalles sobre la supuesta participación del gobierno iraní, dijo Holder.

Dijo que había sido reclutado y dirigido por hombres que entendió eran importantes funcionarios de las Fuerzas Quds. El hombre llamó a Shakuri tras su arresto y actuó como si el complot siguiera adelante, según los documentos judiciales.

Ambos hombres están acusados de conspiración para asesinar a un funcionario extranjero, además de dos cargos adicionales de viajar al extranjero y usar instalaciones comerciales interestatales y extranjeras al encargar un asesinato.

También pesa sobre ellos cargos por conspirar para usar un arma de destrucción masiva y para cometer un acto de terrorismo. Si son condenados, se enfrentan a prisión perpetua.