Washington. El jefe interino de la agencia de armas de fuego de Estados Unidos admitió, durante conversaciones secretas en el Congreso, que se cometieron errores en una operación fallida para seguir el movimiento ilegal de armas hacia México, dijeron este miércoles legisladores.

La operación, llamada "Rápido y Furioso", ha puesto a la administración Obama en un brete, provocando dudas sobre quién sabía qué, dentro de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF por su sigla en inglés) y el Departamento de Justicia, y también dudas sobre su cooperación con el Congreso.

Investigadores del Congreso entrevistaron al director interino de ATF, Kenneth Melson, el día del feriado del 4 de julio. El tenía su propio abogado en vez del abogado de ATF o del Departamento de Justicia.

"Fue sincero al admitir los errores que su agencia cometió y describió varias formas en que dice que trató de remediar los problemas", dijeron en una carta al Fiscal General Eric Holder dos legisladores de alto rango que han estado investigando el fracaso del programa.

Los dos legisladores son Chuck Grassley, republicano de alto rango de la Comisión Judicial del Senado, y el Representante Darrell Issa, presidente de la Comisión de Supervisión de la Cámara de Representantes.

"Rápido y Furioso" es una operación encubierta de la ATF para atrapar a compradores de armas en la frontera de Estados Unidos, que eran llevadas de contrabando a México por cárteles de drogas. Las autoridades esperaban que el programa ayudara a rastrear las armas hasta los líderes de los cárteles.

La operación provocó airadas reacciones en México, muy sensible a cuestiones que tienen que ver con su soberanía.

Los legisladores han criticado al gobierno de Obama sobre este tema, a raíz del descubrimiento de que dos armas del programa se encontraron en el lugar donde fue asesinado el agente de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, Brian Terry, en un tiroteo con los inmigrantes ilegales.

Aún no se ha revelado si alguna de esas armas fue responsable de su muerte. El inspector general del Departamento de Justicia también está investigando el asunto

Según Grassley e Issa, Melson dijo durante su entrevista que a la ATF no se le brindó información crucial que la Agencia Federal de Investigaciones (FBI) y la Administración de Control de Drogas ya tenía de traficantes de armas.

"El Sr. Melson dijo que supo por agentes de la ATF en el terreno, que la información obtenida por esas agencias podría haber tenido un impacto material sobre la investigación Rápido y Furioso ya a fines del 2009 o principios del 2010", dijeron Issa y Grassley.

Además, Melson también dijo a los legisladores que no revisó los detalles del programa hasta después que surgió la controversia, y que "se sintió enfermo del estómago cuando obtuvo esos documentos y conoció la historia completa", dijeron.

Dijo que los administradores que participaron de la operación están siendo reasignados, dijeron Issa y Grassley.