Bogotá. El gobierno norteamericano pretende que se garantice la colaboración y reparación de los extraditados en los procesos de justicia y paz para evitar que la Corte Suprema niegue nuevas extradiciones.

Así lo anunció el embajador de ese país en Colombia, William Brounfield, quien señaló que para su país es de suma importancia que los procesos de reparación de las víctimas del paramilitarismo se garanticen luego de la extradición.

Ante la negativa de la Corte Suprema de extraditar a Daniel Rendón Herrera, alias 'Don Mario' ,  Brownfield señaló que respeta la decisión y anunció ajustes dentro de estos procesos, para que los delincuentes reparen a sus víctimas antes de salir del país.

"Haremos unos ajustes en nuestro sistema legal que garanticen que la justicia colombiana tenga acceso a los extraditados y sigan colaborando con en el proceso de justicia y paz", señaló el diplomático.

El funcionario estadounidense señaló que la negativa de extradición por parte de la Corte obedece a la falta de garantías que existen para que los narcotraficantes sigan respondiendo por los crímenes cometidos en Colombia.

"Es culpa nuestra, no hemos convencido a la Corte de esa realidad, pero hay optimismo en que se realicen cambios importantes", dijo.

Rendón Herrera, acusado de dirigir una poderosa organización que envió cargamentos de cocaína a Estados Unidos, formó parte de los escuadrones paramilitares que depusieron las armas y se desmovilizaron en una cuestionada negociación de paz con el gobierno del presidente Álvaro Uribe.

Conocido por el alias "Don Mario", el acusado no acató el llamado del Gobierno para que, como parte de la negociación, los ex jefes paramilitares se confinaran en una cárcel, y se sumió en la clandestinidad para continuar con sus actividades ilícitas.

El acusado narcotraficante confesó recientemente ante la justicia los nexos de oficiales de las Fuerzas Militares con esos escuadrones en medio de la guerra contra la guerrilla izquierdista en diferentes regiones del país.

Rendón Herrera fue capturado en abril de 2009 en el Urabá antioqueño, en el noroeste de Colombia, y quedó recluido en una cárcel de alta seguridad.

Con información de El Espectador