Ras Lanuf / El Cairo. Washington dijo que el llamado de la Liga Arabe para que la ONU imponga una zona de exclusión aérea sobre Libia era un "paso importante", mientras las tropas del gobierno apoyadas por tanques y aviones de guerra luchan por expulsar a los rebeldes de sus bastiones.

El secretario general de la Liga Arabe, Amr Moussa, dijo que la organización, que se reunió en El Cairo el sábado, había decidido que "los graves crímenes y grandes violaciones" cometidas por el Gobierno de Muammar Gaddafi contra su pueblo le habían despojado de su legitimidad.

Washington, que jugaría un papel clave en la aplicación de cualquier zona de exclusión aérea, dijo que la decisión fortalece la presión sobre Gaddafi, pero no se comprometió a tomar medidas militares ni realizó propuestas para una rápida reunión del Consejo de Seguridad de la ONU.

No estaba claro si el llamado de la Liga de una zona de exclusión aérea proporcionaría el rotundo apoyo regional que la OTAN ha dicho que se requiere para cualquier acción militar que detenga a Gaddafi. El secretario de Relaciones Exteriores británico, William Hague, dijo que era "muy significativo".

Diplomáticos en Nueva York dijeron que no podían descartar una reunión de fin de semana del Consejo de Seguridad de la ONU para votar sobre el tema, pero agregaron que era poco probable.

En el terreno, Gaddafi organizó a sus fuerzas para desafiar una ola de descontento que ha llevado a la caída de gobernantes autócratas en Túnez y Egipto, y a protestas sin precedentes en otros lugares. Los rebeldes dicen que una zona de exclusión aérea es vital para dejar en tierra a la Fuerza Aérea de Gaddafi.

Sin embargo, un motín desaceleró el avance de una brigada libia comandada por Khamis, hijo de Gaddafi, mientras avanzaba hacia Misrata, cuando 32 soldados se sumaron a los rebeldes que controlan la ciudad, informó un rebelde en la ciudad. Agregó que uno de los desertores es un general.

El portavoz rebelde Gamal agregó que la brigada, paralizada a unos 10 ó 15 kilómetros al sur de la ciudad, se dividió en un enfrentamiento a tiros después de que decenas de soldados criticaron la idea de matar a civiles en el inminente ataque.

No fue posible confirmar los hechos de manera independiente. Las autoridades han evitado que los periodistas viajen a la ciudad.

En la mañana del sábado, la temida Brigada 32 fracasó en su intento por retomar Misrata, el último gran enclave rebelde en el oeste de Libia.

Escenario en Zawiyah. Mussa Ibrahim, un portavoz de Gobierno en Trípoli, no pudo confirmar ni negar que se desarrollaba una operación militar en Misrata.

"Hay un núcleo de combatientes de Al Qaeda allí", declaró. "Se parece al escenario en Zawiyah. Algunas personas se rendirán, otras desaparecerán (...) líderes tribales están hablando con ellos. Aquellos que se queden, nosotros lidiaremos con ellos como corresponde", agregó.

Se necesitó de una semana de repetidos ataques de las tropas del Gobierno, respaldadas por tanques y poder aéreo, para aplastar a los rebeldes en Zawiyah, un pueblo mucho más pequeño a unos 50 kilómetros al oeste de Trípoli.

La cifra de muertos en Zawiyah se desconoce, pero gran parte del pueblo quedó destruida y los edificios en torno a la plaza principal mostraban agujeros hechos por municiones de tanques y cohetes. Las fuerzas de Gaddafi aplastaron un cementerio donde habían sido enterrados los combatientes rebeldes.

Los rebeldes de Misrata tenían un poder de fuego ostensiblemente menor al de las tropas de Gaddafi.

"Estamos preparados para una masacre", dijo Mohammad Ahmed, un combatiente rebelde. "Sabemos que ocurrirá y que Misrata será como Zawiyah, pero creemos en Alá. No tenemos la capacidad para luchar contra Gaddafi y sus fuerzas. Ellos tienen tanques y armas pesadas y nosotros tenemos nuestra fe y confianza en Alá", agregó.

Más al este, las tropas de Gaddafi sacaron a los insurgentes de Ras Lanuf el sábado, un día después de llevar a cabo un asalto anfibio en la ciudad petrolera y de lanzar sus tanques y aviones contra unos rebeldes provistos de armas ligeras y ametralladoras instaladas en camionetas.

Decenas de soldados portaban imágenes de Gaddafi y pintaron sobre un graffiti rebelde en un complejo de casas desierto para los trabajadores de la industria petrolera, mientras periodistas extranjeros llegaban desde Trípoli en una visita dirigida por el Gobierno a la ciudad recapturada.

Espeso humo negro se elevaba desde una instalación de almacenamiento de petróleo cerca de la refinería al este de la ciudad. Funcionarios locales llevados para hablar con los medios dijeron que los rebeldes la habían bombardeado durante su retirada.

El llano desierto de Libia favorece el uso de vehículos blindados pesados y poder aéreo. El Ejército libio también está mejor entrenado y más disciplinado que la entusiasta y mal equipada fuerza rebelde.

A pesar del avance de las fuerzas de Gaddafi, los rebeldes seguían desafiantes.

"El levantamiento ha ocurrido y el pueblo ha prevalecido. Todo lo que tenemos ahora es una guerra contra pandilleros (...) Nosotros creemos que, con eso (una zona de exclusión aérea), nosotros podremos prevalecer", dijo Hafiz Ghoga, un portavoz del rebelde Consejo Nacional Libio.

"Ahora estamos ejerciendo un gran esfuerzo para reformar nuestros armamentos. Estamos trabajando en importar distintos tipos de armas a Libia para enfrentar a esta pandilla (...)", dijo el sábado en la noche.

"Si no se toman medidas (sobre la zona de exclusión aérea) sencillamente tendremos que aprovechar nuestra propia iniciativa para armarnos lo mejor que podamos y luchar mientras podamos hasta triunfar", concluyó.