Islamabad. La secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, anunció más de US$500 millones en nuevos proyectos de ayuda para Pakistán, con los que Washington espera ganarse a un público escéptico en un aliado vital para ganar la guerra en la vecina Afganistán.

La visita de dos días de Clinton forma parte del diálogo estratégico entre Islamabad y Washington, una serie de conversaciones orientadas a fortalecer la relación entre los dos aliados en la lucha contra Al Qaeda y los talibanes.

"Sabemos que hay preguntas, incluso sospechas, sobre lo que Estados Unidos hace hoy, y sólo puedo responder diciendo que tenemos un compromiso mucho más amplio y profundo que lo que ha sido", dijo Clinton en una rueda de prensa con el ministro de Relaciones Exteriores de Pakistán, Shah Mehmood Qureshi.

"Hemos pasado de un estancamiento, producto de diferencias que permitimos que crecieran y no abordamos (...), a una posición donde estamos involucrados en el diálogo más abierto que creo hayan tenido nuestros dos países", agregó la diplomática.

Clinton visitará posteriormente Kabul para una conferencia internacional, en momentos en que la guerra liderada por Estados Unidos en Afganistán enfrenta crecientes interrogantes en el Congreso estadounidense.

Proyectos. La funcionaria anunció una serie de nuevos proyectos -represas, generación de energía, desarrollo agrícola y construcción de hospitales- financiados bajo una legislación estadounidense aprobada en 2009 que triplicó la ayuda civil a US$7.500 millones durante los próximos cinco años.

Los proyectos, los primeros lanzados bajo un nuevo plan de asistencia, son considerados cruciales para reforzar el apoyo a la lucha encabezada por Washington contra milicianos, en un país donde las encuestas muestran que menos de uno cada cinco consultados tiene una visión favorable de Estados Unidos.

"La opinión sobre Estados Unidos cambiará cuando la gente de Pakistán vea que sus vidas han cambiado", declaró Qureshi.

Pakistán también quiere un mejor acceso al mercado, un fortalecimiento de sus recursos para asumir la lucha antiterrorista, "y acceso no discriminado" a energía y otras tecnologías.

Las últimas dos pedidos son antiguos deseos pakistaníes de más equipamiento militar y de un pacto nuclear con fines pacíficos como el que existe entre India y Estados Unidos.

El gobierno del presidente Barack Obama cree que Pakistán es un actor clave en la lucha contra milicianos islamistas en ambos países.

Pero las dos partes están divididas por una historia de desconfianza y objetivos a veces divergentes en una guerra cada vez más impopular.

Los sondeos de opinión pública han mostrado que muchos pakistaníes tienen dudas sobre las intenciones de Estados Unidos en el largo plazo, citando ejemplos previos de abandono, especialmente después de que la Unión Soviética se retiró de Afganistán.

Funcionarios de Estados Unidos, en tanto, son cautelosos sobre el papel que Pakistán juega en Afganistán y creen que debe hacer más en la lucha contra los milicianos talibanes en su territorio, a los que Washington atribuye el intento de detonar una bomba en Times Square de Nueva York el 1 de mayo.