Washington. La secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, inicia este domingo un viaje a América Latina, en el que busca suavizar los lazos con la región pese a una disputa con la potencia regional Brasil por su política hacia Irán.

El viaje de Clinton la lleva a Perú para un encuentro de la Organización de Estados Americanos (OEA), seguida por paradas en Ecuador, Colombia y Barbados.

El gobierno de Obama ha enfrentado las percepciones en América Latina de que los tempranos votos de cooperación no han podido materializarse junto con las promesas de liberalizar el tratamiento a Cuba y revisar las leyes inmigratorias.

"Las expectativas en la región fueron más allá de la realidad y hay una cierta decepción y cinismo que se ha establecido", dijo Eric Farnsworth, vicepresidente del Consejo de las Américas, en Washington.

"Algunas de esas cosas son endemoniadamente difíciles y no van a pasar de la noche a la mañana", dijo. "La secretaria va a ponerlo en un contexto general", agregó.

Los lazos entre Brasil y Estados Unidos se han tensado por las posibles nuevas sanciones contra Teherán, que Washington ha dicho espera someter a votación por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas esta semana. Brasil, junto con Turquía, quiere más tiempo para la diplomacia.

Ambos lados dicen que el tema de Irán es sólo una parte de una amplia y creciente relación brasileño-estadounidense. Pero la disputa puso a Estados Unidos públicamente en contra de la potencia de mayor crecimiento de América Latina.

Desacuerdo sobre Honduras. El viaje de Clinton, el segundo a la región en tres meses, apunta a reafirmar el compromiso de Washington con América Latina en todo, desde la batalla contra el narcotráfico a la promoción del comercio regional.

Pero podrían haber diferencias en la reunión de la OEA, en especial por la pregunta de si readmitir a Honduras después del golpe de Estado del 2009 que expulsó al presidente Manuel Zelaya.

Estados Unidos ayudó a organizar las elecciones que dejaron a Porfirio Lobo en el poder y afirma que el gobierno de éste merece el reconocimiento de la OEA. Brasil y Argentina se oponen, argumentando que el mandato tiene su origen en un golpe.

En Colombia, Clinton se reunirá con los dos candidatos presidenciales, que se enfrentarán en una segunda vuelta el 20 de junio, una muestra de apoyo de Washington a su más cercano aliado pese al planeado recorte de 55 millones de dólares en ayuda.

También estará en Ecuador, cuyo presidente de izquierda Rafael Correa tiene lazos con un bloque regional que incluye a los presidente Evo Morales y Hugo Chávez, de Bolivia y Venezuela, respectivamente, que critica duramente la política estadounidense.

Irán. Pese al enfoque latinoamericano, Irán ciertamente se hará un lugar en la agenda de Clinton.

Estados Unidos está presionando duramente por nuevas sanciones de la ONU, diciendo que las violaciones de Irán a sus obligaciones nucleares no dejan dudas de que busca armamento atómico, lo que es negado por Teherán.

Pero Brasil y Turquía, ambos miembros no permanentes actuales del Consejo de Seguridad, buscan revivir un propuesto acuerdo de combustible atómico para Teherán, declarando que las sanciones deberían ser evitadas.

Estados Unidos ha construido un frágil consenso con los otros cuatro miembros permanentes del Consejo de Seguridad: Gran Bretaña, Francia, Rusia y China, y dice que la idea del acuerdo de combustible no trata los temores principales por las ambiciones nucleares de Irán.

Pero el enfrentamiento con dos de los más influyentes países del mundo desarrollado por Irán podría subrayar los límites de la influencia estadounidense aun sobre potencias emergentes cercanas como Brasil.