Nueva York. El representante estadounidense Anthony Weiner, envuelto en un humillante caso por mandar fotos lascivas a mujeres por internet, renunció este jueves poniendo fin a semanas de un escándalo que irritó a sus colegas demócratas.

"Había confiado con poder seguir el trabajo que los ciudadanos de mi distrito me eligieron para llevar a cabo: pelar por la clase media y por aquellos que luchan por lograrlo", dijo Weiner a periodistas en un centro de ancianos de Brooklyn donde lanzó su carrera política hace 20 años.

"Lamentablemente la distracción que he creado lo ha hecho imposible, así que hoy estoy anunciando mi renuncia al Congreso", dijo, luciendo compuesto en contraste con las emotivas declaraciones de hace 10 días cuando reconoció sus frivolidades por internet.

Considerado en el pasado una estrella en ascenso en el partido Demócrata y posible candidato a la alcaldía de Nueva York, Weiner hizo su anuncio solo, sin su esposa, en un evento estridente.

La distracción causada por su escándalo fue evidente durante la conferencia de prensa, en la que fue interrumpido repetidamente.

Weiner fue enigmático sobre su futuro. "Me metí en política para ayudar a darle voz a los muchos que simplemente no la tienen. Ahora voy a buscar otras formas de contribuir con mis talentos", dijo.

El demócrata de 46 es el tercer miembro del Congreso que debe renunciar este año por escándalos sexuales.

Su espectacular caída en desgracia parece poner fin a la carrera de un político que en 1992 se convirtió en el miembro más joven del Consejo Municipal de Nueva York y era visto como una de las voces liberales más fuertes en la Cámara de Representantes.

Weiner era conocido por su encendido estilo de debate. También tenía amigos poderosos. Weiner se casó con Huma Abedin, asistente de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, en una ceremonia oficiada por el ex presidente Bill Clinton.

Su mentor era el poderoso senador de Nueva York, Chuck Schumer, para quien trabajó tras egresar de la universidad.

Irónicamente, para alguien que supo usar las redes sociales como Twitter y Facebook para potenciar su carrera política, la caída de Weiner fue provocada cuando divulgó accidentalmente por Twitter una fotografía de sus abultados calzoncillos.

Durante más de una semana, Weiner negó haberle enviado una foto de sí mismo en calzoncillos a una mujer en el estado de Seattle, argumentando que su cuenta había sido pirateada.

Pero el 6 de junio admitió entre lágrimas que había mentido y había sostenido intercambios inapropiados con seis mujeres, algunas de ellas después de haberse casado.

Desde entonces han aparecido más y más fotografías lascivas del legislador, convirtiéndolo en protagonista diario de los diarios sensacionalistas y objeto de bromas en los programas de televisión.

Su apellido, que en Estados Unidos es la palabra usada por los niños para referirse al pene, sólo hizo las cosas más complicadas.

Tanto los republicanos como destacados demócratas exigieron su renuncia, diciendo que el escándalo era una distracción política.

Los demócratas temían que Weiner fuera un obstáculo en sus esfuerzos por recuperar la Cámara, en manos republicanas, en las elecciones del año próximo.

El presidente Barack Obama aumentó la presión sobre Weiner el 14 de junio, cuando dijo a NBC News: "Ha avergonzado a su esposa y a su familia (...) Yo renunciaría."