Quito. La secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, cortejó este martes a uno de los líderes de izquierda de América Latina, esperando mostrar que Washington puede cooperar incluso con países que critican sus políticas.

El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, que habitualmente se alinea con su par venezolano y rival de Estados Unidos, Hugo Chávez, expresó "alegría" ante la llegada de Clinton y le aseguró que pese a las diferencias, Ecuador y su país podían trabajar juntos.

"No nos inclinaremos", dijo Correa en una aparición con Clinton. "Sin embargo no somos antiestadounidenses, queremos mucho a Estados Unidos", declaró.

El Gobierno del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha prometido en reiteradas ocasiones una cooperación más cercana con América Latina, pero con una obstinada decepción por el lento ritmo de cambio en asuntos claves como la inmigración y el embargo económico estadounidense contra Cuba.

Muchos latinoamericanos también se vieron decepcionados por lo que vieron como una débil respuesta estadounidense al golpe de Estado del año pasado en Honduras. La gira de Clinton por América Latina busca volver a impulsar los lazos estadounidenses con sus vecinos del sur.

Correa suele alinearse con otros líderes de izquierda de la región, entre ellos Chávez y el mandatario boliviano, Evo Morales, y ha sido crítico de Estados Unidos en el pasado.

El mandatario ecuatoriano terminó un acuerdo que le permitía al Ejército estadounidense utilizar la base aérea de Manta en Ecuador dentro de sus operaciones de interceptación de vuelos de narcotráfico en el Pacífico.

"No somos antiestadounidenses, queremos mucho a Estados Unidos", dijo Correa

El gobierno de Correa dice que no está bajo influencia de la revolución socialista de Chávez, pero al igual que él, ha endurecido el control estatal sobre los recursos naturales.

En abril amenazó con nacionalizar las operaciones petroleras extranjeras, a menos que las empresas firmaran contratos que impulsaban la influencia estatal.

Arreglando errores pasados. Los índices de popularidad de Correa cayeron en los meses pasados mientras Ecuador batalla contra una fuerte recesión y funcionarios estadounidenses esperan que el país, miembro de la OPEP, pueda abrirse a un enfoque más conciliatorio mientras busca un impulso económico.

Clinton dijo que Washington no estaba alarmado por un aumento de líderes como Correa, sino que quería ayudarles a mejorar sus países.

"Vemos un hemisferio dinámico y vibrante y vemos líderes en América Latina que están intentando, a veces con grandes dificultades, remediar errores pasados", declaró Clinton.

Correa comentó que tocó el tema de la decisión de su vecino Colombia de permitir un mayor acceso de soldados estadounidenses a sus bases militares -un asunto que nubló las relaciones estadounidenses con la región en el pasado- y que estaba complacido de discutirlo en mayor profundidad.

Durante la aparición con Clinton, un representante de un grupo de periodistas ecuatorianos leyó un comunicado que despreciaba una propuesta ley de prensa que críticos dicen podría limitar las libertades de prensa en el país.

Clinton y el presidente ecuatoriano parecían relajados y, tras la reunión, Correa, un economista educado en Estados Unidos, dijo estar alentado por lo que llamó un nuevo enfoque en la política de Obama para América Latina.

En un discurso frente a un grupo de funcionarios y académicos en Quito, Clinton buscó esbozar el llamado de la propuesta sociedad estadounidense y dijo que Washington ayudaría a promover la oportunidad económica y encontrar formas para combatir la enorme disparidad de riqueza en la región.

"En muchos lugares, incluyendo habitualmente en mi propio país, el hecho simple es que los ricos no pagan su justa parte", señaló Clinton, agregando que los niveles de evasión de impuestos eran inaceptablemente altos.

Sin embargo, dijo que es importante recordar que no es un "juego de suma cero (zero-sum game)" y que construir juntos podría resultar en una democracia más estable.