William Brownfield, subsecretario de Estado de Asuntos Antinarcóticos de EE. UU., ratificó el rechazo de su gobierno a la propuesta de despenalización de las drogas, pero declaró que están dispuestos a dialogar sobre otras vías de combate de ese flagelo.

“El vicepresidente Joseph Biden dijo que nosotros —en EE. UU.— tenemos nuestra experiencia y nuestro análisis de despenalización, pero estamos listos, dispuestos y preparados a tener un diálogo sobre ese punto”, expresó en conferencia de prensa conjunta con el presidente Otto Pérez Molina.

El diplomático se reunió este martes con Pérez Molina y luego anunció la extensión del programa aéreo que financia su país a través de la Sección de Asuntos Antinarcóticos (NAS, en inglés), el cual incluye la entrega de seis helicópteros.

Sin embargo, no habló sobre nueva cooperación concreta e inmediata, pero sí de un diálogo para aumentar la ayuda.

Tampoco intentó cambiar la postura que expresó el domingo último en Honduras, donde afirmó: “Hemos analizado ese concepto —despenalización— y coincidimos en que no sirve”. Después recordó las declaraciones que ofreció Biden en Tegucigalpa, Honduras, el 6 de marzo último.

“Lo que ha dicho el Gobierno de EE.UU. y específicamente el vicepresidente es que cada gobierno es soberano, tiene derecho de tomar su propia política y decisiones (…), y como dijo el presidente —Pérez Molina—, vamos a ver oportunidades para más diálogo en esta área y más posibilidad de intercambio de ideas y experiencias”, expuso.

Brownfield fue cuestionado varias veces sobre la despenalización y qué propuesta de las cuatro planteadas por Pérez Molina en la cumbre del sábado último apoyaría el Gobierno de EE. UU.

“Señoras y señores de los medios de comunicación, mi madre me dijo hace 50 años que nunca, nunca debería revelar el contenido de una conversación privada y peor aún si es una conversación privada con el presidente de la República”, bromeó.

“El monto total que ofreció la secretaria de Estado —Hillary Clinton— en Guatemala en la cumbre de junio del año pasado fue algo como US$360 millones durante los últimos tres años para la región. Desde ese momento hemos aumentado de US$120 millones a US$140 millones”, expresó, para luego llamar a “no poner atención” al dinero, sino a las áreas de cooperación.

Motos y chalecos. En apoyo a los programas de seguridad en Mixco y Villa Nueva, Brownfield entregó a cada municipio 20 motos y cien chalecos blindados para soldados y agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) y de Tránsito.

“Hoy —ayer— entrego motos y chalecos para el plan de seguridad. Mañana tendremos un futuro mejor para nuestras comunidades y familias”, indicó Brownfield. Luego solicitó a líderes comunitarios y vecinos denunciar la violencia e inseguridad, para apoyar a la PNC.

El zar antidrogas estadounidense se reunió en la tarde con los ministros de Gobernación, Mauricio López Bonilla, y de la Defensa, Ulises Anzueto, con quienes reconoció los logros de la NAS en el combate aéreo del narcotráfico y aseguró la continuidad de ese programa en Centroamérica.

Dijo que EE. UU. ratificó el apoyo al país en la lucha contra el narcotráfico a través de la continuidad de seis helicópteros para uso del Ejército y la PNC.

Este grupo, dijo Brownfield, ha sido “líder regional” en el combate del trasiego de drogas ilícitas, dando como resultado la destrucción de 57 puntos utilizados por narcotraficantes en Guatemala.

Hubo acuerdo. En relación con la ausencia de la mayoría de gobernantes en la cumbre convocada para el sábado último, Pérez Molina aseguró que los gobernantes firmaron una declaración en Honduras.

“No quiero entrar en una polémica y controversia sobre las declaraciones que haya dado algún otro presidente. El asunto fue discutido el 6 de marzo entre los presidentes y hubo un acuerdo, hubo un comunicado firmado por los seis presidentes, en el cual se acordaba que el 24 de marzo procederíamos a tener otra reunión”, resaltó el gobernante.

También indicó que se deben superar las cuestiones de forma, respecto de que los presidentes Porfirio Lobo, de Honduras; Mauricio Funes, de El Salvador, y Daniel Ortega, de Nicaragua, no asistieron a la cita porque no estaban de acuerdo con la agenda y que la convocatoria la debió haber hecho Lobo como presidente temporal del Sistema de Integración Centroamericana.

“Lo que nos trae al final a nosotros es la discusión del fondo y no la forma”, expresó.