Asunción. Un cable de diciembre del 2005 firmado por James P. Merz, funcionario para Asuntos Políticos de la embajada norteamericana en esa época, da cuenta de que el presidente de Paraguay, Fernando Lugo, fue forzado a dejar el obispado por supuesto apoyo a grupos invasores.

“El ex obispo de San Pedro, monseñor Fernando Lugo, es un férreo defensor de los grupos campesinos. Algunos lo acusan de fomentar la violencia rural. Líderes de la iglesia lo forzaron a que renuncie como obispo en enero, un año después de que fuera amonestado por escrito por no seguir las guías episcopales", señala el cable diplomático.

"Su rol prominente en el apoyo a las ocupaciones de tierra por parte de los campesinos durante varios meses de agitaciones a finales del 2004 fue la gota que colmó el vaso. Un par de ganaderos dijeron al oficial de la embajada que notaron una significativa disminución en la actividad radical de los campesinos desde que Lugo renunció y fue relocalizado en otro departamento", agrega el documento.

Una visita por los departamentos de Caaguazú y San Pedro, en noviembre del 2005, hizo que los estadounidenses concluyeran que se estaba militarizando y radicalizando a los campesinos. Agregaban que cuanto más avanzara la miseria, más riesgos habría de levantamientos. Conversaciones con autoridades de la fiscalía -cuyas identidades serán protegidas - describieron las prácticas de reclutamiento de “campesinos radicales” en los departamentos de Caaguazú, San Pedro y Caazapá.

Zonas liberadas y policía corrupta. Un alto oficial de la justicia dijo a los estadounidenses que era imposible ingresar a zonas liberadas. “XXXX opinó que las “zonas liberadas” (donde el Estado está virtualmente ausente) existían en la región a tal punto de que los visitantes no podían ingresar a ciertas áreas controladas por los grupos campesinos sin el permiso de los mismos. “XXXX dijo, por ejemplo, que no podía entrar en ciertas áreas para investigar crímenes sin una considerable escolta policial. Si de repente aparecía sin escolta, sería invitado a “dar la vuelta” (se le negaría el acceso físico al área)”.

Otro oficial de justicia dijo a los diplomáticos norteamericanos que “su obstáculo más grande como fiscala era una fuerza policial sin confianza. Dijo que ella y sus colegas simplemente “no podían trabajar con la Policía Nacional paraguaya”. El segundo mayor obstáculo que enfrentaba era una falta de respaldo del Gobierno. Citó que el Gobierno de Paraguay falla en no hacer más para resolver la crisis campesina por ejemplo, diciendo que no importaba cuánto ella hacía como fiscala, la crisis iba a persistir hasta que el Gobierno se dirija a los asuntos sociales que acontecían”.

El oficial de justicia describió a los campesinos más radicales de San Pedro como “militarizados”. Dijo que han sido adoctrinados para seguir órdenes de acuerdo al estilo militar de jerarquías. Dijo que los agitadores constantemente hacían promesas a los campesinos y explotaban la falta de atención del gobierno hacia sus problemas. No dijo dónde los campesinos aprendían su doctrina militar, dado que eran pobladores de la zona”.