La Habana. Estados Unidos dijo este jueves esperar que Cuba juzgue y repatrie a un contratista sospechoso de espionaje, cuyo arresto hace más de un año frenó un acercamiento entre ambos enemigos de la Guerra Fría.

El caso de Alan Gross, detenido desde hace 13 meses en Cuba por distribuir equipos ilegales de comunicación satelital, fue discutido este miércoles por funcionarios de ambas naciones durante una ronda de conversaciones migratorias.

"Ellos dijeron que esperan que sea acusado y procesado", dijo la funcionaria estadounidense, que participó el miércoles en conversaciones migratorias con diplomáticos cubanos, a corresponsales extranjeros en La Habana.

Consultada si tras el juicio Gross sería repatriado a Estados Unidos, dijo: "en base a cosas que escuchamos, soy prudentemente optimista de que así será".

Interrogada sobre si la fuente de su optimismo eran comentarios de funcionarios cubanos dijo: "sí".

Más tarde el Departamento de Estado dijo que la subsecretaria adjunta Roberta Jacobson, número dos de la diplomacia estadounidense para América Latina, se había reunido con Gross este jueves en La Habana.

Pero el clima en apariencia conciliador se esfumó al final de la jornada, cuando Cuba protestó enérgicamente porque Jacobson se reunió con una decena de disidentes.

"Esta acción confirma una vez más que no hay cambios en la política de subversión e injerencia de los Estados Unidos en los asuntos internos de Cuba y que su prioridad sigue siendo alentar la contrarrevolución interna y promover actividades de desestabilización", dijo la cancillería en un comunicado.

EE.UU. quiere acciones. Estados Unidos dijo que el arresto de Gross era el principal obstáculo para avanzar en la política del presidente Barack Obama de flexibilizar la las relaciones con Cuba.

Cuba ha sugerido que el contratista de 62 años, que entró con una visa de turista, realizaba tareas de espionaje.

Gross trabajaba para un programa financiado por el gobierno de Estados Unidos para promover cambios políticos en Cuba.

Pero Estados Unidos sostiene que sólo intentaba facilitar el acceso de grupos judíos a internet.

Washington insiste en su liberación por razones humanitarias. Gross tiene problemas de salud y desde su arresto el 3 de diciembre del 2009 una hija suya fue diagnosticada con cáncer.

La posibilidad de su juicio parece acercar el caso a su desenlace.

"Las palabras son bonitas e importantes, pero al final lo que tenemos que ver son acciones. Hemos escuchado ruidos alentadores en el pasado y todavía estamos en el mismo lugar", dijo la funcionaria del Departamento de Estado.

En otro movimiento en torno al caso de Gross, Cuba autorizó esta semana a que el senador estadounidense Carl Levin, jefe de la poderosa Comisión de Asuntos Militares, se reuniera con el contratista durante un viaje a la isla.

Un diplomático occidental dijo a Reuters que Gross podría ser llevado a juicio en las próximas semanas.

"Se declararía culpable y sería enviado a casa", explicó.