La Paz. Estados Unidos negó la extradición del ex presidente boliviano Gonzalo Sánchez de Lozada, quien está acusado en su país de genocidio y delitos económicos, en una decisión que ahonda las tensiones diplomáticas entre los dos países.

La decisión norteamericana, rechazada ampliamente en medios políticos bolivianos, fue anunciada por el presidente indígena Evo Morales en un discurso en el que acusó a Estados Unidos de actuar como "refugio de delincuentes" y "paraíso de impunidad".

"Siguen las provocaciones externas (…) Ayer (jueves) llega una nota de Estados Unidos negando la extradición de quienes hicieron mucho daño a Bolivia", dijo Morales, un duro crítico de Washington, durante un acto militar en la región sudoriental del Chaco transmitido en vivo por la televisión estatal.

El neoliberal Sánchez de Lozada, quien durante su primer Gobierno en la década de 1990 impulsó una agresiva privatización que Morales ha estado revirtiendo, está refugiado en Estados Unidos desde octubre del 2003 cuando renunció a la presidencia boliviana tras disturbios que dejaron a 63 civiles muertos.

El reclamo boliviano de extradición del ex mandatario y varios de sus ex ministros ha tensionado las relaciones entre la potencia mundial y el país sudamericano, al que Washington considera uno de los mayores productores de coca y cocaína.

Ambas partes acordaron a fines del año pasado una normalización diplomática que todavía tiene pendiente el intercambio de nuevos embajadores en reemplazo de los que fueron mutuamente expulsados en el 2008.

Morales dijo que Estados Unidos negó la extradición de Sánchez de Lozada con el argumento de que un gobernante civil no podía ser enjuiciado por una masacre cometida por militares.

"No es posible que digan (…) desde Estados Unidos que la sociedad civil no puede ser responsable de las acciones militares. Rechazo rotundamente, no comparto esos términos, (…) pretextos", afirmó el mandatario boliviano.

Procesado y condenados. Medios locales dijeron que la decisión de Washington beneficiaba también a los ex ministros Carlos Sánchez Berzaín y Jorge Berindoague, igualmente refugiados en territorio estadounidense.

Otros seis ex ministro de Sánchez de Lozada, incluidos en el mismo juicio, están refugiados en Perú y España.

El proceso ha culminado para tres ex jefes militares y dos ex ministros que no buscaron asilo, quienes fueron condenados a penas de hasta 15 años de cárcel.

Rogelio Mayta, abogado de las víctimas de la llamada "masacre de octubre del 2003" que dejó también dos centenares de heridos, dijo que la "protección norteamericana" a Sánchez de Lozada era previsible.

"No nos sorprende, es una muestra más de la doble moral con que actúa el Gobierno de Estados Unidos", afirmó.

Grupos opositores a Morales, como el Movimiento Sin Miedo, también rechazaron la decisión de Estados Unidos.