La Habana. El edificio que alberga a la Sección de Intereses de Estados Unidos (USINT por siglas en inglés) en La Habana puede recobrar en los próximos días su condición de embajada como parte del proceso de restablecimiento de relaciones diplomáticas entre los dos países.

El viernes, el Departamento de Estado anunció la remoción de Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo, un reclamo del gobierno cubano para avanzar en el restablecimiento de los lazos rotos por Washington el 3 de enero de 1961.

Esa decisión llegó tras expirar el plazo de 45 días estipulado para que los congresistas se pronunciaran acerca de la decisión notificada el 14 de abril por el presidente Barack Obama.

La eliminación de Cuba de ese listado, donde estaba incluida desde marzo de 1982 por una decisión de la administración de Ronald Reagan, allana el camino para que ambos países instalen las respectivas legaciones diplomáticas en La Habana y Washington.

En la década de 1940, la embajada de Estados Unidos y la Oficina de la Cámara Americana de Comercio funcionaron en un edificio de la zona antigua de La Habana, donde había bancos, firmas de abogados y peritos mercantiles, grandes almacenes, tiendas y librerías.

La sede diplomática se trasladó en 1953 a un edificio nuevo, construido para esos fines en la zona más moderna de la capital cubana, donde funcionó como embajada hasta que fue cerrada en 1961 al momento de la ruptura de relaciones entre los dos países.

La legación reabrió en 1977, cuando tras un acuerdo entre los entonces presidentes Fidel Castro y Jimmy Carter se instalaron las respectivas Oficinas de Intereses.

El inmueble donde radica la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, conocida también como SINA, es custodiado en el exterior por policías cubanos y oficialmente es territorio diplomático de Suiza, país que se encarga legalmente de representar los intereses de Washington y La Habana.

El edificio es un imponente bloque de hormigón, acero y seis pisos rectangulares de ventanales encristalados que domina el Malecón, el famoso paseo que corre paralelo a lo largo de ocho kilómetros de la costa de la capital de la isla.