Las últimas medidas para frenar el ingreso de niños indocumentados no acompañados a este territorio son extremas. Al parecer, las autoridades estadounidenses están exigiendo a sus pares mexicanos que detengan a los niños en los puentes, que ya no los dejen transitar hacia Estados Unidos. Por eso ahora los niños están siendo introducidos a este país por túneles que usualmente usan los carteles de la droga.

Eso es lo que están denunciando, de manera extraoficial, algunas oficinas consulares centroamericanas en esta ciudad.

Texas tiene ocho puentes internacionales que unen México con Estados Unidos, y la mayoría de ellos son usados por madres acompañadas con sus hijos, e incluso por niños sin acompañante, para ingresar a Estados Unidos.

Hay que recordar que los niños y las madres se entregaban a los agentes de la Patrulla Fronteriza, estos los detenían, los colocaban en albergues y posteriormente se les otorgaba una cita migratoria y se les dejaba en libertad.

Todo apunta a que las autoridades estadounidenses ya no confían más en este proceso y por eso están exigiendo mayor cooperación de México para detener a los niños.

“Eso es lo que nos dice nuestra gente, que ya no los dejan pasar, que los capturan en México y los regresan”, reiteró un agente consular de uno de los países centroamericanos que pidió el anonimato.

Usan los túneles. El Herado tuvo acceso a informaciones que apuntan que, ante este recrudecimiento de las medidas de seguridad en los puentes, los niños y las madres acompañadas con menores de edad estaban optando por cruzar el Río Grande (Bravo) exponiendo sus vidas. Otros están usando los túneles clandestinos, que comienzan en México y cruzan la parte baja del Río Grande y terminan en territorio estadounidense.

Estos túneles clandestinos generalmente son utilizados por los carteles de las drogas para introducir cocaína y armas a territorio estadounidense. “He escuchado de los túneles, que son usados por los migrantes, eso se había detenido pues cuando se regó el rumor de que los padres que ingresaban acompañados de sus hijos tenían posibilidades de quedarse en esta nación entonces los dejaron de usar”, amplió el cónsul de Guatemala en McAllen, Allan Daniel Pérez.

“Lo que he escuchado es que las personas que están intentando cruzar a los niños desde el otro lado de la frontera están teniendo un poquito más de precaución, porque ya hubo la primera deportación (de esta región) de 150 menores hacia Honduras”, amplió la cónsul de Honduras en McAllen, Ana Bulnes.

El Heraldo llegó a una comunidad fronteriza conocida como Hidalgo Viejo y visitó el parque Pump House, donde las autoridades locales han identificado varios túneles usados por los migrantes. El Heraldo encontró uno de los túneles, pero está bien resguardado por un vehículo de la Patrulla Fronteriza.

El túnel está cubierto por unas tapaderas de plástico y con la advertencia de citas amarillas con la leyenda “caution” (precaución). A unos 30 metros de distancia, el muro de la frontera. Entre el túnel y las barras del muro se observa un detector de movimiento. A la izquierda, casi camuflado, el vehículo de la Patrulla Fronteriza.

A medida las autoridades descubren un nuevo túnel lo sellan, pero las redes de narcotráfico siempre están cavando nuevos accesos a Estados Unidos.

Quisimos cruzar la frontera. Estas medidas de reforzamiento de la frontera responden a una serie de acciones adoptadas por el gobierno estadounidense para, en la medida de lo posible, congelar el número de niños migrantes que hoy día ha generado una crisis humanitaria a lo interno de los centros de detención de menores.

El Herado se trasladó a uno de los puentes internacionales más usados por los niños para ingresar a este país, el que está ubicado en Hidalgo, Texas, para verificar lo que estaba sucediendo.

El grupo periodístico de El Heraldo quiso cruzar la frontera hacia México, pero un agente de la Patrulla Fronteriza estadounidense advirtió, amablemente, que “era un riesgo”, que estaba garantizado que podían cruzar al otro lado, pero nada garantizaba que podían entrar de nuevo a Estados Unidos.

Se decidió permanecer en territorio estadounidense. En principio se logró constatar que hay una mayor presencia de patrullas fronterizas monitoreando el puente y sus alrededores.

El Heraldo ya había visitado esta parte de la frontera el viernes pasado y no había tanta seguridad. En los alrededores del muro fronterizo incluso se han colocado canastas adicionales de vigilancia de la policía local.

47.000 niños albergados La Patrulla Fronteriza ha hecho más de 174.000 detenciones desde el 1 de octubre del año pasado hasta la actualidad. La mayoría de los inmigrantes procede de Honduras, El Salvador y Guatemala.

De esos, se estima que unos 47 mil son niños no acompañados, mientras que otros 39 mil son madres y niños que vienen juntos. La cónsul de Honduras en McAllen dice que de esos 47 mil niños, unos 13 mil son hondureños.

Debido a estas impresionantes cifras es que los albergues en los Estados Unidos se encuentran abarrotados, lo que a su vez genera que el proceso de reunificación familiar, con parientes residentes en país, sea más lento de lo normal.

Entonces, si se permite el ingreso de más niños no acompañados y de madres con hijos, llegará un momento en el que los centros podrían colapsar. De hecho las organizaciones de derechos de los migrantes han lamentado las paupérrimas condiciones en las que mantienen albergados a los migrantes, especialmente a los niños.

El cónsul de Guatemala en McAllen, Allan Pérez Hernández, comenta que “todos los niños se encuentran en una situación lamentable, hay instalaciones que son pasa 60 niños, pero vemos el doble o el triple”.