La embajada de Estados Unidos en Quito alertó a Washington de una serie de actividades impulsadas por Venezuela con el fin de desestabilizar al gobierno de Lucio Gutiérrez; entre ellas se incluía el entrenamiento de guerrilleros ecuatorianos en ese país.

En el cable Nº 30154, calificado como Secreto, del 5 de abril del 2005, los estadounidenses señalan que la influencia del presidente venezolano, Hugo Chávez, en Ecuador es leve pero creciente, sobre todo desde septiembre del 2004.

Describe la antipatía entre Gutiérrez y Chávez, por la “manipulación maquiavélica de las relaciones personales por parte de este último”. Por ello, dice, el ecuatoriano prefería mantenerse alejado de su influencia, consciente de que eso alarmaría a Washington.

Pero el cable señala que Chávez tiene aliados en Ecuador, como el movimiento indígena y la izquierda tradicional, no tanto por una afinidad personal con “el déspota bolivariano”, sino por su discurso antiimperialista y antigringo.

La embajada destaca la designación de Óscar Navas, un ex coronel confidente de Chávez, como embajador venezolano en Quito. Navas Tortolero sigue como embajador en funciones hasta ahora.

Fuentes de la sede diplomática le informaron de la existencia de “un mosaico peligroso”, conformado por el Gobierno de Venezuela, las FARC, cubanos, terroristas locales y grupos políticos de extrema izquierda. “Aunque no son un conjunto coherente, la campaña de subversión naciente merece nuestra atención”, reseña el cable.

La influencia venezolana en Ecuador se da a través del impulso a fuerzas de extrema izquierda y antiestadounidenses. Por ejemplo, con fondos y logística para los opositores al Tratado de Libre Comercio.

Un personaje clave, señalan, era Gustavo Bastardo, entonces consejero político de la Embajada venezolana, quien supuestamente reclutaba gente para la causa bolivariana. Destacan también la habilidad de los venezolanos para utilizar a su favor a la admiración de ciertos sectores hacia Fidel Castro y el respeto de las comunidades indígenas hacia los médicos y profesores cubanos.

La embajada sospechaba también que el gobierno de Chávez podría estar detrás de una campaña de desestabilización fomentando la violencia política para provocar una respuesta más fuerte de la oposición. En el cable se relatan algunos hechos violentos de fines del 2004 y principios del 2005. Entre ellos, el ataque de estudiantes de la Universidad Central contra el exvicepresidente y crítico de Gutiérrez, León Roldós, así como asaltos y ataques contra otros opositores.

Pero lo peor, dicen, es que la embajada cree que dinero del gobierno venezolano financió el entrenamiento de guerrilleros ecuatorianos en Venezuela. Citan los esfuerzos de Napoleón Villa, cuñado de Gutiérrez, para establecer grupos parecidos de los Círculos Bolivarianos que funcionaban en Venezuela y mencionan al exministro Patricio Acosta, un asiduo visitante de Caracas, quien públicamente reconoció sus reuniones con las FARC antes de la campaña presidencial del 2002. No obstante, estadounidenses decían que, “felizmente, ya no eran hombres fuertes”.

El cable destaca que los altos mandos militares de Ecuador no veían con agrado la politización de sus homólogos venezolanos, pues consideraban que había el riesgo de desestabilizar a la región.

Finalmente, el reporte dice que el canibalismo político y la inestabilidad general juegan a favor de Chávez. La principal preocupación de la Embajada, reseñada en dos cables de fines de marzo (29441 y 29636), era convencer a Gutiérrez de no visitar Caracas ni de estrechar lazos con Chávez. O por último, si lo hacía, persuadirle para que también se reuniera con los grupos de oposición y la sociedad civil venezolana.