El Cairo. Funcionarios de Estados Unidos ven al jefe del consejo militar de Egipto como un aliado comprometido en evitar una nueva guerra con Israel, pero en el pasado lo criticaron en privado señalando que es resistente a una eventual reforma política y económica en su país.

Mohamed Hussein Tantawi, a cargo del órgano militar que este viernes tomó el control de Egipto tras la salida del presidente Hosni Mubarak, conversó cinco veces con el secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, desde que comenzó la crisis.

Los lazos son de gran importancia para Washington, que proporciona unos US$1.300 millones anuales en ayuda militar a Egipto.

El Pentágono mantuvo cerradas las conversaciones entre Tantawi y Gates, pero el encargado de la defensa de Estados Unidos elogió públicamente al ejército de Egipto por ser una fuerza estabilizadora durante los disturbios.

Este martes, Gates dijo que el ejército había hecho "una contribución a la evolución de la democracia".

Pero en privado, funcionarios estadounidenses señalaron a Tantawi como alguien "reacio a cambiar" y que no se siente cómodo con el foco que pone Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo, según un cable del Departamento de Estado del 2008 difundido por WikiLeaks.

Tantawi, de 75 años, sirvió en el ejército en tres conflictos con Israel: la crisis de Suez de 1956 y en las guerras de 1967 y 1973 en Oriente Medio.

El cable del Departamento de Estado dijo que "está comprometido a evitar otra".

Sin embargo, diplomáticos advirtieron en 2008, previo a una visita de Tantawi a Washington, que los funcionarios estadounidenses debían estar preparados para recibir a un "Tantawi anciano y reacio al cambio".

"Encantador y refinado, está sin embargo atrapado en un paradigma militar pos-Camp David que ha sido funcional a sus estrechos intereses en las últimas tres décadas", señaló el cable en referencia al acuerdo de paz entre Israel y Egipto.

Washington está en favor de un cambio en Egipto desde hace largo tiempo. Pero el cable indica que Tantawi "se ha opuesto tanto a reformas económicas como políticas, a las que percibe como erosivas del poder central".