Kabul. Afganistán y Estados Unidos alcanzaron el domingo un acuerdo para restringir las incursiones nocturnas a viviendas afganas, otorgando a Kabul un veto sobre los impopulares operativos y dejando el camino abierto para un pacto más amplio que aseguraría la presencia estadounidense en el país asiático.

Las redadas nocturnas para capturar supuestos militantes han alentado el sentimiento contra las tropas extranjeras de cara al retiro de buena parte de los soldados de combate occidentales para el 2014, pero son apoyadas por los comandantes de la OTAN como una táctica clave contra la insurgencia.

Los operativos han sido uno de los mayores obstáculos en las negociaciones sobre un pacto estratégico más amplio sobre el futuro rol de Estados Unidos en Afganistán, el cual podría incluir asesores y soldados de fuerzas especiales que buscarían mantener la estabilidad en el país por al menos otra década.

El acuerdo, que tomó meses de negociaciones, fue firmado por el ministro de Defensa afgano, el general Abdul Rahim Wardak, y el máximo comandante de la OTAN en el país, el general estadounidense John Allen.

"Hoy estamos un paso más cerca del establecimiento de una alianza estratégica entre Estados Unidos y Afganistán. Y más importante, hoy estamos un paso más de cerca de nuestra meta compartida de proveer seguridad y soberanía a Afganistán", dijo Allen tras la firma de pacto.

Bajo el acuerdo, las autoridades afganas tendrán la custodia de los prisioneros capturados en redadas nocturnas y decidirán cuándo permitir que los interrogadores estadounidenses tengan acceso a los detenidos.

También será necesario que un juez afgano otorgue su aprobación a las operaciones, aunque el documento sostiene que las autoridades locales tendrían que establecer procesos judiciales "capaces de emitir autorizaciones legales seguras y a tiempo".

Analistas han advertido que las restricciones a las redadas de las fuerzas de la OTAN podrían afectar y reducir el impacto de una de las tácticas anti-insurgencia más efectivas, un prospecto que preocupa a los comandantes de la alianza occidental.

Las tropas estadounidenses continuarán tomando parte en estas operaciones, pero una fuerza de elite de comandos afganos liderará las incursiones y los militares extranjeros proveerán asesoría y refuerzos.

"Desde ahora, todas las redadas nocturnas serán realizadas por el Ejército, policía e inteligencia nacionales afganos, en cercana colaboración con los organismos judiciales afganos", dijo el ministro Wardak en una conferencia de prensa.

Estados Unidos entregará todo el equipo necesario y la asesoría técnica para las fuerzas de operaciones especiales afganas, indicó el documento.

Varios afganos, en reclamos apoyados por el presidente Hamid Karzai, dicen que las incursiones violan su privacidad, especialmente la de las mujeres en áreas más conservadoras, donde el apoyo a las etnias pasthún de las que provienen los talibanes es más fuerte.

El documento indica que sólo las fuerzas afganas podrán hacer pesquisas en viviendas o recintos residenciales, mientras que la policía y soldados afganos tendrán que proteger a mujeres y niños, además de lugares culturalmente sensibles.

Una comisión conjunta estadounidense-afgana decidirá qué redadas realizar y un juez afgano deberá entonces revisar su recomendación y decidir si emitir una orden.