La Habana. Funcionarios de Estados Unidos y Cuba se preparaban el jueves para poner sobre la mesa temas sensibles como el embargo económico y la situación de derechos humanos en la isla, en una reunión de alto nivel que busca restablecer las relaciones diplomáticas entre los viejos enemigos de la Guerra Fría.

En el segundo día de conversaciones históricas entre los dos países en La Habana, las delegaciones discutirán cómo enmendar los lazos rotos hace más de medio siglo.

Estados Unidos tratará de convencer a Cuba de levantar las restricciones de viaje a sus diplomáticos y convertir la sección de intereses en una embajada. Pero también presionará al Gobierno comunista por la situación de los derechos humanos.

Y Cuba volverá a exigir la derogación del embargo económico que Washington ha mantenido sobre la isla durante décadas, además de pedir que sea eliminada de la lista de estados patrocinadores del terrorismo.

Las charlas no prometen ser sencillas después de que en la primera ronda del miércoles los gobiernos no pudieron ponerse de acuerdo sobre las políticas migratorias de Washington hacia La Habana, como una ley que da beneficios exclusivos a cubanos y que Estados Unidos mantendrá a pesar de que Cuba se queja de que fomenta la emigración ilegal.

Los países han sido archienemigos políticos desde poco después del estallido de la revolución de 1959 liderada por el ex presidente cubano Fidel Castro. Las relaciones diplomáticas fueron interrumpidas en 1961, a pesar de que sólo los separan 145 kilómetros de aguas azules.

Sin embargo, las delegaciones de Estados Unidos, liderada por la subsecretaria de Estado adjunta Roberta Jacobson, y la de Cuba, encabezada por la directora para América Latina del Ministerio de Relaciones de Cuba, Josefina Vidal, intentarán superar las profundas diferencias de perspectiva de los países.

Estos son los primeros contactos desde que el presidente estadounidense, Barack Obama, y el mandatario cubano, Raúl Castro, anunciaron el 17 de diciembre un acercamiento histórico después de 18 meses de negociaciones secretas.

Obama intenta avanzar hacia la eliminación de las sanciones económicas y el embargo comercial que Washington ejerce sobre la isla. Aunque podría hacer uso de autoridad ejecutiva para restablecer los lazos diplomáticos, Obama aún está atado al Congreso controlado por la oposición para levantar el embargo.