Praga. Estados Unidos y Rusia firmaron este jueves un nuevo tratado de reducción de armas nucleares que reducirá en un tercio sus respectivos arsenales, y que esperan consolide sus lazos bilaterales y aumente la presión sobre países que buscan contar con armamento atómico.

Los presidentes de Estados Unidos, Barack Obama, y de Rusia, Dmitry Medvedev, firmaron el acuerdo en una ceremonia en el castillo medieval de Praga tras mantener una conversación sobre seguridad nuclear, el programa atómico de Irán y los disturbios en Kirguistán.

El acuerdo reducirá los estratégicos arsenales nucleares desplegados por los antiguos enemigos de la Guerra Fría en 30% en siete años, pero deja a cada uno con el suficiente poder como para destruir al otro.

Obama dijo que la firma del acuerdo había frenado el deterioro de las relaciones entre ambos países y que están trabajando juntos para aprobar fuertes sanciones contra Irán.

"Como él dijo en nuestra primera reunión en Londres, nuestra relación había empezado a deteriorarse, haciendo difícil cooperar sobre temas de interés común para nuestros pueblos", dijo Obama.

"Juntos hemos detenido ese deterioro", agregó. El mandatario sostuvo que tiene confianza en que este tratado será ratificado en Estados Unidos.

Por su parte, el presidente ruso llamó a otros países con armas nucleares a involucrarse más en los esfuerzos de reducción de armas atómicas en el mundo.

La firma del tratado START II, que reducirá los arsenales de los ex enemigos de la Guerra Fría en cerca de 30%, se da luego de una revisión de política de Estados Unidos que reduce las posibilidades de lanzar un arma nuclear y da impulso a una cumbre de seguridad nuclear que se realizará el 12 y 13 de abril en Washington.

El sucesor del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas de 1991 limitaría las ojivas operacionales desplegadas a 1.550, cerca de dos tercios con respecto a los niveles del START I.

El jueves por la noche, Obama cenará con 11 jefes de Estado del este y centro de Europa. Diplomáticos checos dijeron que la reunión fue diseñada para garantizar a los países del ex bloque soviético que el relanzamiento de la relación con Rusia no afectaría los intereses de Estados Unidos en la región.

Medvedev señaló que aún permanecían los desacuerdos con Estados Unidos sobre el escudo de defensa de misiles y que esperaba que pudieran alcanzar un compromiso sobre estos planes, que han sido modificados desde que Obama llegó al poder.