El Cairo. Los egipcios acudían el sábado a las urnas, por primera vez desde que fue derrocado el presidente Hosni Mubarak, en un referendo sobre las reformas constitucionales que los gobernantes militares esperan permitan celebrar elecciones en seis meses.

Por la mañana, se habían formado en los centros electorales de todo el país filas con cientos de personas que querían depositar su voto en la primera consulta de la historia reciente en la que el resultado no se conoce con anterioridad al proceso.

El resultado determinará la rapidez con que los egipcios pueden convocar elecciones.

"Es demasiado pronto para decir cuál será la participación, pero está claro que es algo sin precedentes", dijo Ahmed Samih Farag, activista de derechos humanos y supervisor de la Coalición Egipcia para Supervisión Electoral, a Reuters, comprobando las colas de votantes.

Egipto ha estado animado con debates sobre el referéndum y el país está dividido entre quienes dicen que la Constitución debe redactada por completo y los que argumentan que unas enmiendas bastarían por el momento.

"Voté sí, sí por la estabilidad y por que las cosas vuelvan a la normalidad", dijo Mustafa Fuad, de 24 años, ingeniero que votó en El Cairo.

"Voté no. No es suficiente", dijo Atef Faruk, que llegó al mismo centro electoral con su esposa y tres hijas, que hicieron ondear una bandera egipcia mientras sus padres votaban.

Las urnas abrieron a las 8.00 horas (0600 GMT) y cierran a las 19.00 horas (1700 GMT). Se espera que el resultado se conozca el domingo por la noche o el lunes por la mañana, dijo  un miembro del comité judicial que participa en la supervisión del proceso electoral.

"El país es finalmente nuestro y nunca lo dejaremos escapar quedándonos en casa cuando deberíamos estar aquí, en fila, para que nuestra voz se oiga", dijo Om Sayed, de 65 años, que hacía fila en un centro electoral.

"Soy vieja y esto no es para mí, es para mis hijos, es importante enseñarles que su voz importa", dijo.

Las enmiendas fueron redactadas por un comité judicial designado por los gobernantes militares a los que Mubarak entregó el poder el 11 de febrero.

El texto está diseñado para abrir la puerta a unas elecciones legislativas y presidenciales que permitirán al Ejército entregar el poder a un gobierno civil elegido en las urnas.

Mubarak se vio forzado a dejar el poder tras una ola de protestas que pedían su destitución y el fin de un gobierno autocrático que se extendió en el país durante tres décadas.