Delta del Nilo. Más allá de la plaza Tahrir, más allá de los límites de la extensa capital, más allá incluso de las ciudades provinciales donde los manifestantes se unieron a la petición para derrocar al presidente Hosni Mubarak, el Egipto rural está alborotado ante la posibilidad de un cambio.

Los agricultores y trabajadores rurales, que subsisten de forma precaria cultivando la tierra en el corazón agrícola de Egipto, han presenciado un levantamiento urbano que ha sacudido el sistema gubernamental egipcio y muchos respaldan a los jóvenes versados en Internet que han galvanizado a la nación.

Unos cuantos han acudido a El Cairo con sus galabiyas, la túnica que se lleva sobre todo en el campo, aunque la mayoría están demasiado ocupados intentando dar de comer a sus familias. Sin embargo, muchos creen que es el momento de una nueva etapa, incluso aunque algunos piensan que Mubarak debería quedarse unos meses más.

"La revolución es buena. Nos dará estabilidad, pero la protesta debe frenarse y el presidente debería poder quedarse hasta el final de su mandato", dijo el agricultor Fawzi Abdel Wahab, en su trabajo en un campo cerca de Tanta, en el delta del Nilo.

"Si el presidente no hace lo que prometió, la plaza Tahrir sigue ahí y la juventud no morirá, puede volver", dijo, mientras su esposa y su hija asentían.

Los manifestantes quieren que Mubarak dimita ahora. Mubarak ha dicho que abandonará el cargo en septiembre, al final de su mandato.

Las protestas pueden haber comenzado con una juventud formada y liberal, la élite urbana, pero si uno se da una vuelta por el delta del Nilo se aprecia un descontento más generalizado. El Gobierno de Mubarak ha de hacer más para cumplir con las aspiraciones de la clase media.

"Las ideas que piden los jóvenes en su revolución expresan las de todos los egipcios, incluyendo agricultores y residentes de las zonas rurales que, a diferencia del resto de los egipcios en las grandes ciudades, afrontan las mismas necesidades y sufrimiento", dijo el analista Nabil Abdel Fattah.

Las antenas de satélite que llenan los tejados de casas y cafés rurales hacen que las palabras lleguen más.

"Los nuevos medios, principalmente los canales por satélite, han logrado difundir el mensaje de la revolución a todas partes, incluidas las zonas rurales", dijo Abdel Fattah, del Centro para Estudios Políticos y Estratégicos Al Ahram.