El Cairo. Egipto dijo este miércoles que más de 650 oficiales de alto rango abandonarán la policía, una reestructuración sin precedentes tras los reclamos de reformas en una fuerza acusada de matar a los manifestantes que derrocaron a Hosni Mubarak.

El anuncio del ministerio del Interior llega después de seis días de protestas en El Cairo y otras ciudades, que han incluido demandas para acelerar los cambios y los juicios de las personas responsables por las muertes de más de 840 manifestantes.

El consejo militar que gobierna Egipto ha sido intensamente criticado por no purgar el sistema de los aliados de Mubarak y de los responsables de la brutalidad policial.

En otro aparente intento de aliviar el malestar, una fuente del Ejército dijo que en noviembre podría celebrarse una elección parlamentaria.

Los "procedimientos" para la elección comenzarían en septiembre, tal como estipula la agenda constitucional, pero retrasar los comicios calmará a los grupos políticos liberales, que argumentaban que votar en esa fecha beneficiaría principalmente a los islamistas.

El Ejército había sugerido que podía organizar la votación más adelante, pero no había especificado cuándo. La agencia estatal de noticias, citando una fuente de seguridad, dijo que los comicios serían en octubre o noviembre.

El comunicado del ministerio del Interior informó que 505 generales y más de 160 oficiales destacados terminarían su servicio. No quedó claro si serían despedidos o retirados.

"Este movimiento (de personas) es probablemente el más grande en la historia de la policía", dijo el ministro del Interior, Mansour el-Essawy, agregando que 18 de los generales estuvieron involucrados en juicios por la matanza de manifestantes.

El portavoz del ministerio del Interior, general Marwan Mostafa, declaró: "La fuerza policial comparte con el pueblo los sentimientos de dolor y esperanza. La gente involucrada en la seguridad está (...) ansiosa por cumplir con su rol de proteger la revolución y anhela un futuro de democracia".

La policía fue odiada por el modo en que reprimió hasta la más pequeña protesta durante el régimen de Mubarak y fue vilipendiada por usar munición viva, balas de goma, bastones y cañones de agua en el levantamiento de 18 días que llevó a la renuncia del presidente el 11 de febrero.

Los activistas se mostraron satisfechos con la medida. "Este es un paso importante, pero aún se necesitan más. Oficiales que participaron en la tortura de manifestantes durante la revolución siguen en sus puestos", dijo Ahmed Maher, del Movimiento Juventud 6 de abril.

"También necesitamos un verdadero proceso de reestructuración en el Ejército", agregó.

Luego de una protesta masiva el viernes para pedir mayor velocidad en las reformas, un grupo de manifestantes se quedó acampando bajo un intenso calor en la plaza Tahrir.

En otro intento de contener el malestar público, el primer ministro Essam Sharaf dijo que el gabinete sería modificado en una semana. El gobierno también prometió subir el salario mínimo.