Bogotá. El Ejército de Colombia confiscó el lunes un arsenal perteneciente a un grupo armado ilegal al servicio del narcotráfico en el sureste del país, mientras que la Central de Inteligencia desarticuló una red que ingresaba ilegalmente armas procedentes de Centroamérica.

Tropas de la séptima brigada del Ejército encontraron 108 fusiles, nueve ametralladoras, cuatro lanzagranadas, un mortero, 40 granadas y 149 municiones en zona rural del municipio de San Martín, en el departamento del Meta, 120 kilómetros al sureste de Bogotá, según los reportes iniciales.

El Comando del Ejército informó que el arsenal pertenecía a Pedro Oliverio Guerrero, alias "Cuchillo", un antiguo paramilitar que incumplió los acuerdos de paz con el Gobierno y dirige a hora un grupo armado ilegal dedicado a actividades de narcotráfico en el sureste de Colombia.

Por otra parte, El Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) desmanteló una red dedicada al tráfico ilegal de armas desde Centroamérica y capturó a cuatro integrantes de la organización.

El material bélico se negociaba directamente desde países centroamericanos y era enviado a la isla colombiana de San Andrés para transportarlo posteriormente hasta el interior del país por vía aérea o marítima, explicó el DAS.

"Esta red ha logrado introducir en diferentes lugares del territorio nacional, entre los que se encuentran las ciudades de Ibagué y Cartagena, rockets, fusiles y ametralladoras y comercializarlos con grupos al margen de la ley", precisó un comunicado de la Central de Inteligencia.

Colombia afronta un conflicto interno de más de cuatro décadas en el que las Fuerzas Armadas combaten a la guerrilla izquierdista y a grupos ilegales armados conformados por antiguos paramilitares dedicados al narcotráfico.

La producción y el tráfico de cocaína y heroína es la principal fuente de financiación de los grupos armados ilegales que intervienen en el conflicto que deja miles de muertos al año, la mayoría civiles.

La posición geográfica de Colombia, rodeada por dos océanos, convierte al país en un lugar estratégico para el tráfico de drogas y de armas, de acuerdo con fuentes de seguridad.