Bogotá. Un arsenal procedente de Venezuela y destinado a las FARC fue confiscado este jueves por el ejército de Colombia en una región fronteriza, en donde horas después supuestos guerrilleros mataron a tres infantes de marina en un ataque, informaron las autoridades militares.

Un oficial del Ejército aseguró que los 17 fusiles confiscados tienen el sello de la Fuerza Armada de Venezuela y que se entregará la información a las autoridades de ese país para que verifiquen la autenticidad e investiguen cómo salieron las armas con destino a la guerrilla colombiana.

La peor crisis en las relaciones de Bogotá y Caracas se originó en acusaciones del gobierno del ex presidente Álvaro Uribe, quien denunció que en Venezuela se refugiaban importantes líderes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y del Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Funcionarios del gobierno de Uribe también acusaron a Venezuela de proveer de armas y ayuda a la guerrilla colombiana que en el pasado demostró simpatía con la revolución socialista impulsada por el presidente Hugo Chávez quien negó nexos con los rebeldes y rompió relaciones diplomáticas con Bogotá.

El ejército informó que el arsenal, que incluía 41.000 proyectiles, 1,5 toneladas de explosivos, 195 uniformes y propaganda de las FARC se confiscó en un camión abandonado a cinco kilómetros de la línea fronteriza, cerca de la ciudad de Arauca, capital del departamento del mismo nombre.

Horas después, supuestos guerrilleros de las FARC que se desplazaban en una embarcación por el río Arauca, que marca la frontera binacional, dispararon contra un grupo de infantes y mataron a tres efectivos a los que despojaron de sus armas.

Los atacantes atravesaron el río y huyeron hacia territorio venezolano, precisaron las autoridades militares.

Colombia y Venezuela comparten una frontera de 2.219 kilómetros a lo largo de la que existe presencia de rebeldes izquierdistas, narcotraficantes y bandas criminales conformadas por antiguos paramilitares de ultraderecha.

Desde que llegó a la presidencia de Colombia, Juan Manuel Santos, los dos gobiernos restablecieron relaciones diplomáticas y Chávez se comprometió a no permitir la presencia en su territorio de grupos ilegales armados ni de narcotraficantes.

Colombia enfrenta un conflicto interno de más de cuatro décadas que ha desbordado sus fronteras y provocado tensiones en las relaciones con países vecinos como Venezuela y Ecuador.