Bogotá. El ejército de Colombia rescató el martes a cinco trabajadores petroleros secuestrados por guerrilleros izquierdistas en el noreste del país, cerca a la frontera con Venezuela, en medio de una exitosa operación militar, informó un alto oficial.

El rescate de los obreros secuestrados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y que trabajan para empresas contratistas de la filial en el país de la estadounidense Occidental Petroleum, se produjo en una zona rural del municipio de Arauquita, en el departamento del Arauca.

El incidente dejó en evidencia el riesgo que aún enfrenta el sector petrolero pese a las mejoras de seguridad implantadas por el Gobierno.

"La eficaz acción militar, luego de sostener combates de encuentro contra integrantes de las FARC, permitió rescatar a cinco obreros de las empresas Tuboscope y Tecnioriente, subcontratistas de la Compañía Petrolera Occidental de Colombia", dijo el comandante de la décima octava brigada del Ejército, general Rafael Alberto Neira.

El departamento del Arauca, una próspera zona petrolera y ganadera, es una de las regiones del país en donde aún la guerrilla mantiene una presencia importante y resiste una ofensiva lanzada por el presidente Alvaro Uribe.

La estrategia de Uribe, en medio de la que han muerto importantes comandantes rebeldes mientras que miles de combatientes han desertado, redujo la capacidad militar de las FARC, que pasaron de tener unos 17.000 hombres en armas a unos 9.000 en la actualidad, de acuerdo con fuentes de seguridad.

El dispositivo de seguridad impulsado por Uribe también permitió reducir los asesinatos, las masacres, los secuestros y los ataques contra la infraestructura petrolera y energética del país, blanco preferido de la guerrilla en medio del conflicto interno.

El rescate de los trabajadores petroleros se produjo un día después de que rebeldes del mismo grupo incendiaron un helicóptero de una compañía de exploración petrolera en una zona rural del municipio de Mapiripan, en el departamento del Meta.

También se produjo luego de que las FARC incendiaron siete camiones de carga en la vía Buga-Buenaventura, una de las más importantes de Colombia que permite la comunicación terrestre entre el principal puerto sobre el Océano Pacífico y el centro del país.