El Cairo. Los egipcios afrontaban el caos en las calles de su país el domingo, mientras las fuerzas de seguridad y algunos residentes de El Cairo intentaban detener a saqueadores tras días de protestas populares para poner fin al mandato autoritario de Hosni Mubarak.

Durante la noche, residentes de El Cairo armados con cadenas, palos y cuchillos formaron grupos para custodiar los vecindarios, después del retiro de la impopular fuerza policial tras choques con manifestantes que dejaron más de 100 muertos.

En la mañana, las calles de la capital estaban mayormente desiertas, y Ejército custodiaba el Ministerio del Interior mientras los ciudadanos confiaban en las tropas para restaurar el orden, quienes no abrieron fuego en defensa del Gobierno de Mubarak, un gobernante de 83 años aliado de Estados Unidos.

Hasta 3.000 personas se reunieron el domingo en la plaza Tahrir, que se ha convertido en el punto de encuentro para expresar la irritación por los niveles de pobreza, represión y corrupción en la nación más poblada del mundo árabe.

"El pueblo quiere que Mubarak caiga", cantaban.

"Hosni Mubarak, Omar Suleiman, ambos son agentes de los estadounidenses", gritaron los manifestantes, en referencia al nombramiento como vicepresidente del jefe de inteligencia Suleiman, la primera vez que el mandatario nombra un segundo al mando de su Gobierno en 30 años.

Es el cargo que Mubarak tenía antes de convertirse en presidente y podría establecer el escenario para una transición del poder. Muchos lo vieron como el término de las ambiciones del presidente de que su hijo Gamal lo sucediera.

"Mubarak, Mubarak, un avión te espera", gritaban los manifestantes.

El domingo es normalmente un día laborable en Egipto, pero los bancos y los mercados financieros fueron cerrados por el banco central. La bolsa permanecerá cerrada el lunes.

Los disturbios sin precedentes han remecido a Medio Oriente, donde otros gobiernos autocráticos podrían encarar desafíos similares, afectando los mercados financieros en todo el mundo.

La policía golpeó y arrestó a estudiantes en el centro de Jartum, dijeron testigos el domingo, cuando manifestantes que se inspiraron en la revuelta en Túnez salieron a las calles de la ciudad sudanesa demandando la dimisión del Gobierno.


Las protestas recordaban a los disturbios que derrocaron al líder de Túnez hace dos semanas, aunque la llegada de las tropas del Ejército para reemplazar a la policía mostraba que Mubarak aún tiene el apoyo militar, la fuerza más poderosa del país.

Tanques y vehículos del Ejército se instalaron en las esquinas de El Cairo, custodiando bancos, oficinas del Gobierno y el complejo del Ministerio del Interior. Agentes de seguridad se enfrentaron a los manifestantes que trataban de atacar el edificio el sábado por la noche.

"Cercamos el Ministerio del Interior esta mañana y evacuamos al personal de seguridad estatal. El ministerio está vacío", dijo a Reuters un funcionario militar que pidió no ser nombrado. "Estaremos acá el tiempo que sea necesario", afirmó.

El tumulto estaba afectando a la industria del turismo de Egipto y la embajada estadounidense dijo el domingo que ofrecería vuelos de evacuación a sus ciudadanos hacia Europa a partir del lunes.

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, dijo el domingo que Jerusalén debía ejercer responsabilidad y moderación ante las protestas egipcias y que esperaba que la estabilidad y los lazos pacíficos con Egipto perduren.

Egipto anunció que cerró las operaciones de la cadena por satélite Al Jazeera, que ha mostrado al resto del mundo árabe imágenes de las manifestaciones en El Cairo, Suez, Alejandría y el severo trato impartido por la policía.

El gobierno ha interferido el acceso a internet y las señales de telefonía móvil en un intento por sabotear los planes de los manifestantes. El domingo, los mensajes de la red de microblogs Twitter instaban a los egipcios a encontrarse en la plaza central de la capital para retomar las manifestaciones.

Estados Unidos y las potencias de Europa se apresuraron a revisar sus políticas hacia Oriente Medio, que han apoyado a Mubarak, ignorando la brutalidad y corrupción a cambio de apoyo en contra del comunismo durante la época de la Guerra Fría y ahora frente a la militancia islámica.

En El Cairo, el mayor temor son los saqueos debido al colapso del orden público. Pandillas asediaban bancos, supermercados, tiendas de joyas y oficinas del Gobierno. Algunos sugerían que el caos podrían llevar a las fuerzas de seguridad a lanzar una operación militar.