Amán, Jordania. Tanques dispararon proyectiles, fuego de ametralladoras e irrumpieron en la ciudad de Hama el domingo, matando a cerca de 80 civiles en una acción para aplastar las protestas contra el presidente Bashar al-Assad, dijeron activistas y residentes.

Las fuerzas de Assad comenzaron el asalto en la ciudad, emplazamiento de una masacre en 1982, al amanecer, luego de un asedio de cerca de un mes. La agencia de noticias estatal dijo que los militares entraron en Hama para acabar con los grupos armados que "disparan intensamente para aterrorizar a los ciudadanos".

Un funcionario de la embajada estadounidense rechazó la versión oficial y dijo que las autoridades sirias habían comenzado una guerra contra su propio pueblo al atacar Hama. El Reino Unido y Francia, que han encabezado los acercamientos europeos hacia Assad, también condenaron el ataque.

"Es desesperado. Las autoridades piensan que de alguna forma pueden perpetuarse mediante el inicio de acciones armadas contra sus propios ciudadanos", aseguró el agregado de prensa estadounidense, J.J. Harder, a Reuters en una conversación telefónica desde Damasco.

El diplomático calificó la versión de las autoridades sirias sobre la violencia como "sin sentido".

La organización de derechos humanos Sawasiah dijo que el total de muertos en Hama era de 80 personas. El grupo independiente citó a fuentes médicas y testigos en un informe.

Las autoridades sirias expulsaron a la mayoría de los periodistas independientes cuando comenzaron las protestas en marzo, lo que dificulta la verificación de los reportes sobre violencia y víctimas mortales.

Hama tiene un significado especial para el movimiento contra Assad porque su padre, el anterior presidente Hafez al-Assad, envió sus tropas para sofocar una revuelta islamista en 1982, arrasando con vecindarios enteros y matando a cerca de 30.000 personas en uno de los episodios más sangrientos de la historia contemporánea de Siria.

Los hechos actuales han enfrentado mayoritariamente a los manifestantes de la mayoría suní con la minoría Alawita de Assad, que domina los servicios de seguridad y las divisiones del ejército, lideradas por el temido hermano de Assad, Maher.

Algunos críticos aseguran que el ataque de Assad en Hama sugiere un intento de acabar con las inestabilidad antes del Ramadán, la festividad musulmana donde las personas se abstienen de comida y de bebida durante el día y que comienza el lunes.

"Assad está tratando de resolver el asunto antes del Ramadán cuando cada día de rezo del ayuno amenace en convertirse en otro viernes (de protestas tras la plegaria). Pero él está echando aceite en un fuego ardiendo y ahora el sector rural de Hama se está levantado en una revuelta", aseguró Yasser Saadeldine, un islamista sirio que vive en el exilio en Qatar.

Los gobiernos de la Unión Europea planea extender las sanciones contra el Gobierno de Assad el lunes, impulsando una congelamiento de los activos e imponiendo prohibición a los viajes a otras cinco personas. La UE ya ha impuesto sanciones sobre Assad y al menos dos docenas de funcionarios y de empresas clave vinculadas a actividades militares sirias.

El embajador de Estados Unidos ante Siria, Robert Ford, visitó Hama este mes en un gesto de apoyo internacional para lo que describió como manifestaciones pacíficas en favor de la democracia.

Los residentes de Hama afirman que tanques y francotiradores estuvieron disparando el domingo en barrios residenciales donde los vecinos intentaron levantar barricadas improvisadas para detener su avance.

Citando a fuentes del hospital, el Observador Sirio de Derechos Humanos, afirmó más temprano que la tasa de muertos en Hama probablemente aumentaría, explicando que docenas de personas fueron gravemente heridas en el ataque.

Un médico, quien no quiso ser identificado con más detalles por temor a ser arrestado, dijo a Reuters que la mayoría de los cuerpos eran llevados a los hospitales de las ciudades de Badr, al-Horani y Hikmeh.

Decenas de personas fueron heridas y la sangre para las tranfusiones era escasa, afirmó por teléfono desde la ciudad, cuya población es de cerca de 700.000 personas.

En tanto, en Deraa las fuerzas de seguridad mataron a tres manifestantes, según dos activistas locales.

Los muertos protestaban por el asalto a Hama y según las fuentes participaban en manifestaciones que se produjeron después de la oración nocturna en el barrio antiguo de Deraa.

El grupo de activista Avaaz, afirmó en un informe la semana pasada que las fuerzas de seguridad sirias habían matado a 1.634 personas en el curso de los disturbios, mientras que al menos 2.918 habían desaparecido. Otras 26.000 personas habían sido detenidas, muchas de los cuales fueron golpeadas y torturadas, y 12.617 permanecían detenidas, informaron.