Río de Janeiro. El porcentaje de brasileños que dice no tener un partido político preferido llegó en enero al 71%, el mayor nivel desde 1989, según una encuesta de la firma Datafolha divulgada este lunes por el diario Folha de Sao Paulo.

En diciembre el porcentaje era del 61% y desde entonces el rechazo a la política entre los brasileños ha subido por el escándalo de corrupción en la petrolera estatal Petrobras y la reacción negativa a las medidas de ajuste anunciadas por el gobierno pocos meses después de la reelección de la presidenta Dilma Rousseff y en medio de expectativas negativas para la economía este año.

Ese rechazo se reflejó igualmente en el índice de popularidad de Rousseff, que, según una encuesta divulgada por la misma Datafolha el sábado pasado, cayó desde el 42% en diciembre al 23% este mes, la peor evaluación ya recibida por un presidente de Brasil desde 1999.

El porcentaje de brasileños sin partido político preferido no era tan alto desde el 64% medido en junio de 2013, cuando millones de ciudadanos salieron a las calles en cientos de ciudades del país para protestar por mejores servicios públicos y contra la corrupción.

Entre los brasileños que dicen tener una formación preferida, 12% señaló este mes al oficialista Partido de los Trabajadores (PT), al que pertenece Rousseff; 5% al Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), mayor fuerza de oposición, y 4% al centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), mayor fuerza electoral del país y que es mayoritario en el Congreso.

En diciembre pasado el 22% consideraba al PT su partido preferido y 7% apoyaba al PSDB.

La nueva encuesta escuchó a 4.000 electores brasileños la semana pasada en 188 municipios y tiene un margen de error de dos puntos porcentuales.

"La percepción de aumento de la corrupción asociada a la expectativa de un empeoramiento en las condiciones de vida provocó una crisis de representación en el país, que se evidencia en el aumento del índice de rechazo a los partidos", resumió Folha de Sao Paulo.