Pasar al contenido principal

ES / EN

¿El abstencionismo sería el ganador en elecciones presidenciales de Chile?
Martes, Noviembre 7, 2017 - 15:47

Con un nuevo sistema proporcional, pero sin mayor entusiasmo electoral, se aproxima Chile a los comicios del 19 de noviembre.

A menos de dos semanas de las elecciones presidenciales y parlamentarias, en Chile no impera el típico ambiente preelectoral de otras ocasiones. "Están cambiando muchas cosas al mismo tiempo: está cambiando la configuración de las coaliciones, está cambiando la fiscalización del gasto electoral, está cambiando el financiamiento de los partidos políticos, y todos esos cambios de reglas han incidido en que sea tan rara esta campaña”, indica Claudia Heiss, doctora en ciencias políticas y profesora asistente del Instituto de Asuntos Públicos (INAP) de la Universidad de Chile.

No sorprende entonces que una de las mayores preocupaciones sea que vuelva a producirse una alta abstención, como la del año pasado, en que solo un 35 por ciento de los votantes concurrió a las urnas en las elecciones municipales.

El origen del desgano. "Hoy en día Chile es el país que tiene la baja de participación electoral más drástica de América Latina y la cuarta a nivel mundial”, señala la politóloga de INAP. Lo atribuye a un fenómeno global, con nuevas demandas a la representación política, en que la gente aspira a relaciones mucho más horizontales, pero también a factores específicos. "Chile tiene un problema particular, que es una herencia de la dictadura con instituciones políticas que hacen muy problemático el proceso democrático”, afirma, explicando que "el espíritu de la Constitución de 1980 no ha sido modificado sustancialmente. Todas las reformas que se han hecho a la Constitución han sido con la venia de los herederos del régimen de Pinochet,  con el consentimiento de una minoría de derecha que tiene  poder de veto sobre el cambio de las reglas políticas”.

Simone Reperger, representante de la Fundación Friedrich Ebert (cercana a la socialdemocracia alemana) en Santiago, destaca la gran distancia que existe hoy día entre la elite política y económica del país y la ciudadanía. "La gente está convencida de que el país está en manos de unos pocos que no la representan”, dice. Menciona en este contexto el problema del clientelismo, los múltiples escándalos de corrupción de los últimos años y también una cierta crítica a la falta de renovación programática de los partidos, que no incorporan las demandas sociales.

La ventaja de la derecha. El descontento ha hecho mella en la alianza de centro izquierda que ha gobernado Chile desde el retorno de la democracia, con excepción del período de Sebastián Piñera. "Es la primera vez –y muchos politólogos lo definen como una cesura histórica para Chile- que la centroizquierda va con tantos candidatos diferentes a las elecciones”, hace notar Simone Reperger. El con mayores posibilidades de enfrentar a Piñera en una segunda vuelta que las encuestas vaticinan, el independiente Alejandro Guillier, se perfila como continuador del legado de Michelle Bachelet. "Pero a su izquierda han surgido grupos nuevos desde dentro de la Nueva Mayoría y también desde fuera, como el Frente Amplio que critica que las reformas llevadas a cabo no apuntan a cambios sustanciales en el modelo económico y en el sistema político”, explica Claudia Heiss. Agrega que, aunque también en el sector derechista han surgido grupos nuevos, "la derecha está hoy en día mucho más unida en torno a Sebastián Piñera y eso es lo que le da ventaja”.

La gran incógnita es ahora qué pasará en una probable segunda vuelta electoral, en diciembre. ¿Unirá la centroizquierda sus fuerzas para evitar el retorno de Piñera a la Moneda? La politóloga chilena piensa que "lo más probable es que gane Piñera, según las encuestas, pero no está definida la elección. Yo creo que los votos de  centroizquierda son más que los votos de derecha en Chile. Pero la gente de la centroizquierda está muy desafecta y la abstención es el gran aliado de la derecha”.

Una abstención que, desde ya, lanza su preocupante sombra sobre unos comicios y podría provocar una crisis de legitimidad democrática, si la mayoría decide no ir  a votar. De todas formas, el problema es serio, según la representante de la Fundación Fiedrich Ebert: "Me parece que cuando solo un 8 por ciento dice sentirse representado por partidos y más del 40 por ciento de la gente dice tener desconfianza de cualquier institución política, hay una crisis de la democracia”.

Autores

Deutsche Welle