Si la comparecencia de la presidenta argentina Cristina Fernández este miércoles ante los alumnos de la Universidad de Georgetown había tensado la cuerda, su presentación al día siguiente ante los estudiantes de Harvard hizo que esta se rompiera definitivamente.

Ya desde antes había habido bastante polémica, sobre todo porque el periodista Jorge Lanata había divulgado que estaría allí y que buscaría hacerle una pregunta a la mandataria.

Pero Lanata ni siquiera entró al lugar de la reunión del jueves de noche y los resultados seguramente fueron peores de los que él se hubiera propuesto forzar.

Porque si de Georgetown, Fernández se fue diciendo “lo pasé bárbaro”, su comentario afuera de Harvard fue “esto no me enoja”, aunque sus gestos y el tono que usó a lo largo de su discurso no parecían indicar lo mismo.

Los que la incomodaron fueron una decena de estudiantes, argentinos y de otros países, que habían presentado sus preguntas con anterioridad y habían sido seleccionados unos días antes.

La presidenta llegó cincuenta minutos tarde y usó la excusa del tránsito de Nueva York. La introdujo el decano de la casa de estudios, David Elwood, que se equivocó con la edad de Cristina y cuando dijo que Eva Perón había sido presidenta. Ella le corrigió las dos erratas con una sonrisa.

Luego habló de la economía mundial y dio paso a las preguntas. Una joven, candidata a dirigir el centro de estudiantes de la universidad, le preguntó por la incidencia del resultado de las elecciones de EE.UU. en Argentina. La mandataria bromeó con la militancia de la chica y luego dijo que no quería que la acusaran por inmiscuirse en política interna.

A partir de ahí, los comentarios de Fernández fueron cada vez más secos, tirantes y descalificadores e incluyeron algún “chicos, estamos en Harvard” o “vamos, son chicos inteligentes, tienen nivel académico”.

El clima, según la enviada especial del diario Clarín, se iba tornando cada vez más tenso a medida que aumentaban las preguntas y las consiguientes respuestas.

Lanata, que siguió el encuentro desde una sala de prensa ubicada afuera, relató a radio Mitre que la reunión de Harvard demostró que “Cristina no soporta que le hagan preguntas y se enoja”.

Según el periodista, la mandataria “empezó dándole consejos al mundo y pareció que iba a tratar de evitar hablar de Argentina. Después se puso cínica y agresiva , dijo lo de la Universidad de La Matanza”. Con esto Lanata se refirió a la imagen usada dos veces por la mandataria: “estas cosas son de La Matanza y no de Harvard” y “en la Argentina hay quienes no pueden llegar a la Universidad de La Matanza”, que la involucró en un brete aparte del que luego quiso salir deseándole “un beso muy grande, de corazón” a esa localidad y a su gente.

Al cierre de su análisis, el periodista comentó que la presidenta “habla como si estuviera en un bar y no es consciente de su rol. Es increíble”.

Otro fue el juicio que hizo el periodista Víctor Hugo Morales, que otras veces se ha enfrentado con Lanata y la oposición. A su entender, los que hablaron con Cristina “estaban formateados, preguntando algo que es una opinión”.

No solo denunció que alguien les pasó las preguntas, sino que, además, se quejó porque eran “recortes de diario” y que “no se inspiraron”. “Fue penoso, fue desolador”, remató.

Fernández habló sobre Paraguay y el Mercosur, dijo que en su país hay libertad de ideas y volvió a jurar que tiene encuentros muy seguido con los periodistas, a pesar de que estos denuncian lo contrario.

Pero de lo que más se hicieron eco los medios de prensa argentinos fue de la explicación que le dio a la joven que le preguntó por el crecimiento de su patrimonio, de 2 (US$425.870) a 79 millones de pesos (US$16,8 millones). A ello respondió que tuvo “una determinada posición económica”, que fue una “abogada exitosa” y que ahora es una “exitosa presidenta”.

A las pocas horas, en Perfil apareció una entrevista a un ex compañero de su marido que asegura que la fortuna es inexplicable por donde se la mire, y más aún si se tiene en cuenta que la mandataria ejerció como abogada durante apenas dos años.

Tampoco faltó un artículo de La Nación sobre los “exitosos” años de Fernández como abogada (el entrecomillado es del diario). La nota incluía una foto de un aviso clasificado publicado en 1981 en el desaparecido Correo del Sur, en el que su marido, su socio y ella publicitaban su despacho de la calle 25 de Mayo, en Río Gallegos.

Quien está al frente de la edición digital de Clarín, Darío Gallo, escribió una columna de opinión en la que, en pocos párrafos, desmenuzó las inconsistencias de la mandataria la noche anterior.

“En Harvard o en cualquier lugar del mundo, estas cifras, esos años, esos montos, no cierran para el más mínimo sentido común. Por eso el relato, esa arquitectura mezcla de ficción y militancia, se desploma por sus propias debilidades”.

El artículo iba titulado con un resumen claro y de pocas letras: “Bajo presión, el relato naufraga”.

Diálogo:

¿Cómo explica el cepo cambiario?
“En la Argentina no hay cepo cambiario. Los argentinos pueden viajar muy bien. Vos sos argentino y tenés la suerte de estudiar en Harvard. En la Argentina hay quienes no pueden llegar a la Universidad de La Matanza ¿Te parece justo hablar de cepo cambiario?”.

¿Existe pluralidad de ideas y libertad de expresión?
No tenés memoria o no sabés ni lo que me querés preguntar. Nunca hubo tanta libertad como ahora. Basta leer cualquier diario y ver lo que dicen de esta presidenta”.

¿Cómo explica el aumento de su patrimonio de 2 a 79 millones de pesos?
“No sé de dónde sacás esas cifras, pero no es así. Hubo denuncias en mi país y la Justicia lo ha determinado. Toda mi vida tuve una determinada posición económica, desde antes de llegar a la presidencia y puedo dar cuenta de todos mis bienes. He sido una exitosa abogada y ahora soy una exitosa presidenta”.

Me siento privilegiado de ser uno de los pocos argentinos que le hacen preguntas
“Esa frasecita: ‘me siento privilegiado’, ¡por favor! ¿Será porque están en Harvard y no se enteran? Yo hablo con millones de argentinos, con periodistas. ¿A vos te parece que si no hablara me hubiera votado el 54%?”.

¿Por qué no son comunes las conferencias de prensa?
“Me llama la atención que todo gire en torno a si hablo con tal o cuál. Me parece poco académico. Esperaba otro análisis de ustedes. Deben estar usando bastante sus dólares: me dijeron que Harvard es bastante cara. Vamos, son chicos inteligentes, tienen nivel académico, pueden no repetir discursos”.