Trípoli. El jefe de la OTAN dijo este jueves que la presión militar y política estaba debilitando el poder del líder libio Muamar el Gadafi y que finalmente lo derrocará.

El secretario general de la alianza militar, Anders Fogh Rasmussen, expresó su mensaje después de que el gobierno libio negara los persistentes rumores de que la esposa y la hija de Gaddafi y el máximo responsable petrolero del país hubieran huido.

Responsables libios no han ofrecido pruebas sobre el paradero de los tres, lo que puso en duda la capacidad de Gadafi de mantener unido a su entorno íntimo frente a una extensa rebelión y una campaña de bombardeos de la OTAN.

"Hemos degradado significativamente la maquinaria de guerra de Gadafi. Y ahora vemos los resultados, la oposición ha ganado terreno", dijo Rasmussen en una conferencia de prensa en la capital eslovaca, Bratislava.

"Confío en que una combinación de fuerte presión militar, creciente presión política y apoyo a la oposición finalmente conducirá al colapso del régimen", agregó.

Más temprano, una fuente de seguridad tunecina y una de la oposición libia con vínculos con el círculo íntimo dijeron que la esposa de Gadafi, Safia, y su hija Aisha estaban en la isla tunecina de Djerba, cerca de la frontera con Libia.

Representantes rebeldes libios, al igual que fuentes oficiales en Túnez, también comunicaron a Reuters que Shokri Ghanem, un ex primer ministro que dirige la industria petrolera libia, se había ido del país vía Túnez, aunque no estaba claro a dónde.

Khaled Kaim, el viceministro de Relaciones Exteriores libio y uno de los principales portavoces del Gobierno, dijo a Reuters en Trípoli: "Shokri Ghanem está en su posición, trabajando. Si está fuera del país, va a regresar".

"En cuanto a la familia del líder, siguen aquí en Libia. ¿Dónde más podrían estar?", agregó.

Rasmussen señaló que no tenía información de que la esposa e hija de Gaddafi y el jefe petrolero hubieran huido.

Presión occidental. La OTAN, actuando bajo mandato de la ONU para proteger a la población civil, ha llevado a cabo ataques aéreos desde que Gadafi utilizó la fuerza para aplastar una revuelta inspirada en los levantamientos en otras partes del mundo árabe.

Los rebeldes controlan el este de Libia y partes del oeste, pero el conflicto se ha estancado en términos militares después de que los intentos de los insurgentes de avanzar sobre Trípoli, el bastión de Gaddafi, fracasaron.

Por este motivo, los gobiernos occidentales -bajo presión de una ciudadanía escéptica para garantizar un desenlace decisivo- parecen depender de que el gobierno de Gaddafi fracase desde dentro.

En los últimos días también se ha registrado una intensa actividad diplomática en torno a un posible alto el fuego, y funcionarios leales a Gadafi han viajado a Moscú para mantener conversaciones mientras enviados de Naciones Unidas han intentado mediar en un acuerdo.

En la ciudad de Misrata, el principal bastión rebelde en el oeste de Libia, un ataque aéreo de la OTAN alcanzó un barrio donde las fuerzas del Gobierno estaban disparando morteros, indicó un portavoz insurgente.

"Las fuerzas de Gadafi bombardearon las áreas de Kararim y Defniya con morteros por la noche. Hubo un mártir. Otros 20 resultaron heridos", dijo la fuente, llamada Belkasem, a Reuters por teléfono.

"La OTAN atacó la zona de Defniya anoche (...) La situación está en calma hoy, gracias a Dios", añadió.