Asis, Italia. Al liderar una reunión interreligiosa internacional, el Papa Benedicto XVI reconoció el jueves "con gran vergüenza" que el Cristianismo usó la fuerza en su larga historia, pero advirtió que la violencia en nombre de Dios no tenía lugar en el mundo actual.

Benedicto XVI habló ante unos 300 líderes religiosos de todo el mundo, entre ellos cristianos, judíos, musulmanes, hindúes, zoroastrianos, taoístas, shintoístas y budistas, en un encuentro para promover la paz en la ciudad de San Francisco.

"Como cristiano quiero decir en este punto: sí, es verdad, en el transcurso de la historia se ha usado la fuerza en nombre de la fe cristiana", dijo en un mensaje a las delegaciones en la basílica de Asís.

"Lo reconocemos con mucha vergüenza. Pero está absolutamente claro que esto fue un abuso de la fe cristiana, que evidentemente contradice su verdadera naturaleza", agregó.

Fue una de las primeras veces que un papa pidió perdón por eventos como las Cruzadas o el uso de la fuerza para difundir la fe en el Nuevo Mundo. El fallecido Juan Pablo II se disculpó en el 2000 por los fracasos históricos del Cristianismo.

Benedicto XVI, que en su discurso condenó el terrorismo, dijo que la historia también demostró que el rechazo a Dios puede provocar "un grado de violencia que no conoce fronteras".

Agregó que los campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial revelaron "con total claridad las consecuencias de la ausencia de Dios".

El encuentro en Asís, celebrado en el 25 aniversario de una histórica iniciativa a favor de la paz auspiciada por Juan Pablo II en 1986, esta vez no incluyó una oración común entre todos los delegados.

La diferencia reflejó la postura más conservadora de Benedicto XVI con respecto a las relaciones del Catolicismo con otras religiones. De hecho, el Papa, que no asistió a la reunión de 1986 cuando era cardenal, la criticó implícitamente porque sugería que todas las religiones eran iguales.

Aquel encuentro, celebrado en épocas de la Guerra Fría y en medio de conflictos en Líbano, Irlanda del Norte y América Central, fue presentada como una "reunión de oraciones por la paz".

El evento del jueves en Asís, lugar de nacimiento de San Francisco, fue llamado un "peregrinaje" para la verdad y la paz.

En vez de rezar en la presencia de los otros, como ocurrió en la cumbre anterior, los delegados se retiraron a varios salones de la basílica de Santa María de los Angeles en la parte baja de Asís para lo que el programa calificó como "silencio, reflexión y oración personal".