Siete alcaldes, equivalente al 2,96% en alcaldes y 49 concejales (4,51%) es, a todas luces, una victoria para el Partido Progresista.

Se trata de su primera medición formal como fuerza política, ya que nació al alero de la candidatura presidencial de Marco Enríquez-Ominami en 2009 y que consiguió el 20% de los votos.

El resultado quiere decir que han logrado consolidar el respaldo que concita el ex diputado socialista que se ha negado a negociar con la Concertación, tanto en la municipal como con miras a la presidencial. De hecho, a principios de octubre, ya oficializó su opción con miras a La Moneda 2014.

De ahí que los triunfos en Arica, Calama, Pozo Almonte, Tocopilla, Tierra Amarilla, Isla de Pascua y Galvarino superaron las expectativas de la colectividad, que apostaba a dos jefaturas comunales.

A ellos se sumaron las victorias de los independientes de Copiapó, Maglio Cicardini y Victoria, Hugo Monsalve, quienes han respaldado públicamente la opción presidencial de Enríquez- Ominami.

Así, la confianza que la gente ha depositado en el proyecto del PRO comienza a abrir un nuevo desafío: las parlamentarias.

Con todo, el alto nivel de abstención registrada es una luz de alerta, que para el partido de MEO aparece como una oportunidad, un terreno fértil con miras a las parlamentarias y presidencial, un grupo objetivo al cual se debe conquistar para tener presencia en el Congreso y potenciar la opción de su líder natural.