El presidente de Venezuela y candidato a la reelección, aseguró que "quien quiera ver una democracia" debe llegar al país y "caminar por sus calles", e insistió en la necesidad de que los dirigentes se comprometan a reconocer los resultados de las elecciones de hoy.

"Este es un día de patria, de democracia. El pueblo nos está dando una lección y estoy seguro que los líderes, los dirigentes, vamos a estar a la altura de esa lección. Si en algún lugar de este mundo la democracia renació con fuerza y se vino consolidando es en América latina y en el Caribe", afirmó Chávez.

El mandatario mantuvo un contacto con la prensa, "obligadamente breve", después de votar, oportunidad en la que se declaró "seguro de que el proceso va a terminar en paz".

Instó a esperar el escrutinio de las elecciones "con madurez y talante democrático", y comparó con "un disco rayado" la pregunta sobre si aceptaría los resultados que dé el Consejo Nacional Electoral (CNE). "Ya lo dije un millón de veces. A los que no escuché decirlo fue a los del liderazgo opositor", ironizó.

Chávez se manifestó dispuesto a "dialogar con cualquier venezolano" tras la compulsa, aseguró que "siempre, donde quiera que esté", estará "dispuesto a convocar a todos para conversar sobre qué es mejor para el país" y evaluó que en los comicios se juega "la idea de independencia o colonia".

Consultado sobre si había pensado en un eventual sucesor para que tome las riendas de la llamada Revolución Bolivariana, el mandatario subrayó que "este proceso no se trata de hombres en lo individual, porque se rompió eso del unipersonalismo, sino de una construcción colectiva".

Finalmente, se quejó de algunos medios que utilizan la técnica del ex jefe de Propaganda nazi, Joseph Goeebels: "Mentira, mentira, mentira, al final hay quien cree que soy un dictador. Pero el que quiera ver una democracia que venga y camine las calles, no cuando hay elecciones, sino todos los días", reclamó.

El mandatario votó en el Liceo Manuel Palacio Fajardo, del Barrio 23 de Enero de Caracas, a donde llegó acompañado por algunas de sus hijas, el vicepresidente Elías Jaua; el canciller Nicolás Maduro; y la alcalde del distrito Capital, Jackeline Farías.

En el lugar, esperaban a Chávez la senadora y primera dama uruguaya, Lucía Topolansky; la ex senadora colombiana Piedad Córdoba; la Premio Nobel de la Paz guatemalteca Rigoberta Menchú; y el actor estadounidense Danny Glover, entre otros.

Afuera, aguardaban por el jefe del Estado miles de seguidores y militantes, que demoraron su llegada hasta la mesa de acreditación de identidad y la máquina electoral. En el camino, Chávez estrechó decenas de manos, alzó a un bebé con una bandana roja, recibió flores y conversó y bromeó con varias personas.