Lima. Ollanta Humala ganó la elección presidencial de Perú tras cosechar los frutos de una postura más moderada en sus ideas de izquierda, pero su ajustado triunfo lo deja ante el reto de convencer a la mitad del país que no lo votó y a los inversores que le dan la espalda.

Las opiniones sobre este militar retirado de 48 años se dividen entre las expectativas que genera en muchos como una posibilidad de salir de la pobreza y el temor de los que apostaron su dinero a una economía rica en recursos minerales y que está entre las que más crecen en el mundo.

Identificado primero con el mandatario venezolano Hugo Chávez, de quien buscó distanciarse en esta elección, y luego con el ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, Humala deberá gobernar un país altamente polarizado, cuya elección 2011 podría dirimirse en unos pocos miles de votos.

Formado en La Soborna, padre de tres hijos y protagonista de una insurgencia militar contra el agonizante Gobierno de Alberto Fujimori 11 años atrás, Humala suavizó su proyecto nacionalista y pidió a los inversionistas un voto de confianza.

Durante la campaña buscó atraer votantes de centro, temerosos de un cambio del rumbo económico, e instó a votar sin olvidar el pasado, en alusión a su rival Keiko Fujimori, congresista conservadora e hija del ex mandatario a quien intentó derrocar y que está preso por violación de los derechos humanos y corrupción.

Casado con Nadine, una comunicadora de profesión que ha estado muy cerca de la campaña presidencial, Humala creció en una familia de ocho hermanos con la figura influyente de su padre marxista.

"Tenemos que recordarnos del pasado al votar", dijo.

Humala perdió la primera vez que postuló a la presidencia frente al actual mandatario Alan García, en el 2006.

En esa oportunidad, pregonaba un discurso antimercado, vestía camisa roja y se mostraba afín a Chávez, lo que despertó temor entre los operadores de los mercados financieros.

Pero ahora, ataviado con una camisa celeste y una postura más moderada, llegó a jurar ante la Biblia que respetará la democracia y la Constitución, y prometió un manejo prudente de la sólida economía del país sudamericano.

También cambió su forma de presentar sus discursos, ahora con un tono menos adusto y menos confrontacional, lo que le ha valido en llegar a los sectores más moderados.

La falta de derrame de la bonanza económica que vive Perú a toda la población del país, donde un tercio de sus habitantes vive en la pobreza, sustentó la candidatura de Humala, según analistas.

"Toda esa frustración se encamina en favor de Humala", dijo el analista Agustín Figueroa.

¿Real moderación? Pero no pocos dudan de la sinceridad del cambio.

"Se dice que está más moderado ahora, más cerca de Lula, pero todos querrán ver las evidencias antes de adherir a esta idea", resaltó Jeff Grills, codirector de mercados emergentes en el fondo Gramercy en Greenwich.

Humala, que estudió derecho internacional en París, es temido por los mercados financieros porque creen que pondría en riesgo los logros económicos del país de la última década.

Casado con Nadine, una comunicadora de profesión que ha estado muy cerca de la campaña presidencial, Humala creció en una familia de ocho hermanos con la figura influyente de su padre marxista.

Irrumpió en la política en el 2000 cuando lideró junto a 50 reclutas la rebelión contra Fujimori, tras la que fue apresado. Recuperó la libertad mediante una amnistía del Congreso tras la destitución de Fujimori.

Fue agregado militar en Francia y Corea del Sur y salió airoso de las acusaciones de crímenes que le formularon por su actuación como jefe militar en una zona donde imperó la guerrilla y narcotráfico en 1991.

Uno de sus hermanos está condenado a 25 años de prisión acusado de sedición por tomar una estación policial y pedir la destitución del entonces presidente Alejandro Toledo en el 2005 cuando éste enfrentaba denuncias de corrupción.

La rebelión, que acabó con la rendición de los insurgentes, tuvo como autor intelectual a Ollanta Humala, según declaró su mismo hermano que encabezó la revuelta.

Pero Ollanta, que se encontraba en el extranjero en esa oportunidad, negó haber participado.