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El Salvador se prepara para romper el bipartidismo en presidenciales del domingo
Jueves, Enero 31, 2019 - 14:42

Gane quien gane la contienda, tendrá que hacer frente a las políticas antimigratorias del presidente estadounidense Donald Trump y heredará un país con un menguante crecimiento económico, y con una de las tasas más altas de homicidios del planeta.

San Salvador. Los salvadoreños pondrían fin a tres décadas de bipartidismo en las elecciones presidenciales del domingo, a las que llega como amplio favorito el joven exalcalde Nayib Bukele con promesas de cambios en el país más violento y pequeño de Centroamérica.

El izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) -donde milita el saliente mandatario Salvador Sánchez Cerén- y la conservadora Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) se han alternado la presidencia desde 1989.

Pero la mayoría de encuestas muestran que Nayib Bukele, un empresario de 37 años, tiene más de 20 puntos de ventaja sobre su escolta y pronostican que se impondrá en primera vuelta para convertirse en el presidente más joven en la historia reciente del país.

A pesar de que lograría romper la alternancia del FMLN y ARENA por primera vez desde que terminó la guerra civil en el país (1980-1992) gracias al descontento con los partidos tradicionales, Bukele podría verse atado de manos para cambiar las cosas porque no tendría mayoría en el Congreso.

“Ya han pasado 30 años y no ha habido cambios”, dijo Mauricio Hernández, un mecánico 63 años, durante un mitin de Bukele, quien compite como candidato de GANA, un pequeño partido de derecha. “El país cada vez está peor”.

El cansancio de la población se exacerbó luego de varios escándalos de corrupción que han salpicado a importantes actores políticos de la pequeña nación, asolada desde hace años por la violencia de las pandillas y la pobreza.

Con su lema “el dinero alcanza cuando nadie roba”, Bukele ha prometido acabar con la impunidad, siguiendo los pasos del vecino Guatemala, e impulsar proyectos de infraestructura con la esperanza de contener el creciente éxodo de migrantes hacia Estados Unidos, donde vive uno de cada cuatro salvadoreños.

Reconfiguración, incertidumbre. Si logra el triunfo, Bukele podría tener problemas para aprobar muchos de sus planes en el Congreso, donde sus aliados sólo cuentan con 11 de un total de 84 escaños.

“La reconfiguración de las fuerzas políticas generaría incertidumbre acerca de los términos en los cuales funcionaría el poder ejecutivo y legislativo dada la mayoría de ARENA en la Asamblea Legislativa”, dijo Moody’s en una nota a clientes.

Para algunas reformas, como aprobar la emisión de deuda a largo plazo, se requiere el voto de más de dos tercios de los congresistas.

Durante la campaña, Bukele ha rehuido a las entrevistas y los debates, por lo que analistas temen que no esté dispuesto a negociar con la oposición. A pesar que denuncia la corrupción, también ha sido señalado de incurrir en irregularidades.

Según los sondeos más recientes, su rival más cercano es el abanderado de ARENA, el empresario Carlos Calleja, quien ha prometido generar inversiones y empleos que beneficien a los migrantes que han sido deportados desde Estados Unidos.

El candidato oficialista, el excanciller Hugo Martínez, se ubica en un lejano tercer lugar, lo que terminaría con una década del FMLN en el poder.

Bukele, quien salió de las filas del FMLN, debe conseguir más del 50% de los votos el domingo para evitar un balotaje pautado para el 10 de marzo. Unos 5,3 millones de salvadoreños están habilitados para votar.

Gane quien gane la contienda, tendrá que hacer frente a las políticas antimigratorias del presidente estadounidense Donald Trump y heredará un país con un menguante crecimiento económico, y con una de las tasas más altas de homicidios del planeta.

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Reuters