El análisis sobre los resultados electorales del pasado domingo está hecho en la Unidad Nacional. La derrota por cuatro puntos porcentuales ante Óscar Iván Zuluaga, el candidato del uribismo, obedecería en buena medida a que las propuestas del presidente Juan Manuel Santos para el próximo cuatrienio no se canalizaron de la mejor manera hacia los votantes. Además, la presencia de la campaña en las regiones no fue la esperada y hubo un halo de confianza por los sondeos que, hasta poco antes del fin de semana, le daban una apretada victoria al primer mandatario.

En la primera vuelta quedó en evidencia que las cuentas que tenían los reeleccionistas en las regiones no dieron. “Faltó compromiso con el transporte de la gente, irlos a sacar de las casas para que votaran, entregar camisetas, palomitas, afiches; todo lo que uno podría llamar ‘de maquinaria’ en zonas donde creímos que arrasaríamos”, dijo un funcionario de la Casa de Nariño que admitió que la campaña no tuvo cómo costear las exigencias económicas de algunos parlamentarios y líderes regionales para trabajar en la primera vuelta.

El descontento de la dirigencia de campaña es tal, que, según supo El Espectador, gerentes de campaña serían relevados a lo largo y ancho del país. En La Guajira, Óscar Emilio Sorza; en Sucre, Julio José Espinosa; en César, Francisco Fernando Ovalle; en Atlántico, Raúl Maestre; en Boyacá, Plinio Olano; en Magdalena, Juan Pablo Díaz-Granados, y en Bolívar, Rodrigo Maldonado Daza. No obstante, no renunciarían ni serían despedidos.

El esfuerzo para afrontar las tres semanas previas a la segunda vuelta también consiste en aumentar el flujo de caja hacia la provincia. Durante las últimas 48 horas, varios dirigentes empresariales habrían acordado una inyección fuerte de dinero que se irrigará a las regiones para solventar lo que hizo falta antes del domingo. El enfoque que se tuvo en vallas publicitarias se trasladaría a la pauta en televisión, que, antes de primera vuelta, fue ocho veces inferior a la de Zuluaga, según cuentan en la campaña.

Entre tanto, las principales figuras de las toldas reeleccionistas, el expresidente César Gaviria y el candidato a vicepresidente Germán Vargas Lleras, se la han jugado por tejer alianzas con los movimientos políticos que no pasaron a la segunda vuelta y por robustecer el equipo proselitista con figuras de la propia Unidad Nacional.

Ayer, el mismo Santos se reunió con dos bancadas de la Unidad Nacional. Con Cambio Radical acordó hacer énfasis en sus promesas para construir cerca de un millón de viviendas y ampliar el acceso a la educación. Mientras, con los liberales, definió pormenores de la campaña y de su apuesta por la paz. Al cierre de la reunión, Simón Gaviria, líder de la bancada roja, se puso en contacto con los liberales de las regiones para emitir las nuevas directrices.

El lunes en la noche Gaviria, quien llegó hace dos semanas a asumir funciones que hasta hace poco le correspondían al gerente de campaña Roberto Prieto, habló con Ómar Yepes, presidente del directorio conservador, para buscar que la previsible adhesión de Marta Lucía Ramírez a Óscar Iván Zuluaga no se concrete como una posición partidista. Incluso, en la mañana de ayer, el propio presidente Santos y Vargas Lleras se acercaron a parlamentarios de esa colectividad para romper una eventual unidad conservadora.

Los esfuerzos no se encaminan únicamente hacia esas colectividades. Gaviria se reunió en la mañana de ayer con la excandidata por el Polo Democrático, Clara López, para tantear la posibilidad de que la izquierda le entregue su aval a Santos. Es más, en la tarde, la dirigente de izquierda se reunió con el primer mandatario y la negociación habría quedado en términos favorables a la reelección. Por lo pronto, López declaró que no contempla apoyar a Zuluaga. A medida que pasan las horas, queda en evidencia que el principal obstáculo para que el Polo anuncie el próximo jueves su apoyo a la reelección es el senador Jorge Robledo, quien estaría impulsando la abstención o el propio voto en blanco.

Por el lado de la Alianza Verde, el panorama no es claro. El excandidato Enrique Peñalosa se ha mostrado reacio a emitir una directriz a sus votantes; Antonio Sanguino, copresidente del partido, ha dicho que no cederán ante el “chantaje de la paz o la guerra” y, como el senador Camilo Romero, se muestra favorable a promocionar el voto en blanco. Mientras tanto, el senador John Sudarsky y los sectores cercanos a Gustavo Petro, el alcalde de Bogotá, se están moviendo entre los militantes del partido para salir a respaldar la paz de Santos.

Por si fuera poco, varios funcionarios estrella de la Casa de Nariño habrían presentado sus renuncias para sumarse a la ola electoral. Gina Parody, cuya salida de la dirección del Sena es la única oficializada, lanzó sus primeras pullas políticas: “No quiero salir al país de las ‘chuzadas’ y los vínculos con los paramilitares”. El ministro de Trabajo, Rafael Pardo, aunque no ha concretado su salida del Gobierno, se haría cargo de las campañas en Cali, Bogotá y Medellín; y el consejero para las regiones, David Luna, iría a monitorear la campaña en los departamentos.

Este miércoles habrá dos movimientos claves en la campaña reeleccionista. Gaviria, Santos y Vargas Lleras se reunirán con líderes de Bogotá, incluidos algunos petristas y dirigentes de izquierda, para redefinir la estrategia en la capital. Y, horas más tarde, el presidente Santos lanzará, en el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación, el Consejo Nacional de Paz. Precisamente, el mecanismo con el que pretende robustecer el apoyo popular y de las organizaciones civiles a los diálogos con las Farc, su más grande apuesta para diferenciarse de Óscar Iván Zuluaga y ganarle las elecciones.