Caracas. Osmar Herrera es la clase de venezolano que el presidente Hugo Chávez tenía en mente cuando lanzó su programa de salud insignia hace ocho años: enfermo, pobre y con la necesidad de un cambio.

Pero los problemas de Herrera hoy ilustran cómo el mayor experimento de gasto social del líder socialista se descarriló y podría convertirse en un obstáculo en la elección presidencial del próximo año.

Cuando Herrera, de 60 años, comenzó a toser sangre este año buscó ayuda cerca de su casa, en uno de los miles de centros de salud "Barrio Adentro" que Chávez ha construido en barrios pobres pagados con dinero del petróleo.

A punto de colapsar, Herrera fue derivado de un instituto al otro hasta que finalmente terminó en la guardia toráxica de un devastado hospital público a tres horas de su casa. Adora a Chávez pero lamenta su incapacidad para instalar en los hospitales de su área los equipos necesarios para tratar la neumonía.

"Allá no tienen y deberían tener también", dice Herrera recordando el hospital cercano a su casa. "Para que unos no tengan más que otros, para que todos queden al mismo nivel", suspiró desde su cama en una habitación para ocho pacientes.

Mientras el presidente, que se está sometiendo a un tratamiento para el cáncer, es trasladado a Cuba para hacerse quimioterapia como invitado de honor del líder revolucionario Fidel Castro, en Venezuela crece la frustración por las maratónicas esperas en hospitales en ruinas y la escasez de medicamentos básicos y suministros.

El programa "Barrio Adentro" comenzó en el 2003 con la ambiciosa promesa de otorgar servicio de salud gratis a los más necesitados. Al principio, el gobierno construyó pequeños módulos de cuidados básicos en zonas pobres de Caracas y puso al frente a médicos cubanos.

Autodefinido como revolucionario y populista, Chávez ha enmarcado el debate sobre la salud como una lucha de los más pobres contra la élite y cuenta con que sus programas médicos, de vivienda y las tiendas con descuentos para alimentos y ropa lo ayuden a derrotar a la oposición en una reñida elección en el 2012.

Luego los centros se multiplicaron por todo el país.

En las siguientes etapas, el gobierno habló de construir centros de rehabilitación y diagnóstico con tecnología importada de aliados como Cuba y China y también anunció que crearía nuevos hospitales y remodelaría los ya existentes.

El objetivo fue bastante aplaudido y el éxito inicial del programa aumentó la popularidad de Chávez.

Sin embargo, varios años después, sólo un pequeño porcentaje de los proyectos ha sido completado y los hospitales tradicionales están sedientos de dinero mientras el gobierno designa los fondos al sistema alternativo.

Autodefinido como revolucionario y populista, Chávez ha enmarcado el debate sobre la salud como una lucha de los más pobres contra la élite y cuenta con que sus programas médicos, de vivienda y las tiendas con descuentos para alimentos y ropa lo ayuden a derrotar a la oposición en una reñida elección en el 2012.

Falta de transparecia. Nadie sabe cuánto cuesta "Barrio Adentro" debido a la opacidad de las cuentas fiscales.

Jorge Díaz, investigador de políticas de salud, estima que el presupuesto total para la salud pública llegó al 9% del Producto Interno Bruto en el 2004, casi un 500% más que en 1998 y dos puntos porcentuales por encima de la marca histórica.

La petrolera estatal Pdvsa, que invierte gran parte de los ingresos generados por las vastas reservas del miembro de la OPEP en las iniciativas sociales de Chávez, dice que dedicó US$650 millones al programa el 2010 y US$6.360 millones entre el 2003 y el 2010.

En tanto, los indicadores de salud materna e infantil se han deteriorado y la cobertura sanitaria no ha mejorado, de acuerdo a una investigación de Díaz en el Centro de Estudios para el Desarrollo de la Universidad Central de Venezuela.

El país ahora tiene tres servicios paralelos sin coordinación entre ellos: "Barrio Adentro", los hospitales públicos tradicionales y las clínicas privadas.

Sondeos muestran que los venezolanos cada vez tienen menos confianza en las dos opciones públicas, por lo que recurren al servicio privado a pesar del costo.

Regulación a sector privado. Pero el gobierno intenta regular el sector, al que acusa de lucrarse con la salud del pueblo. Hace pocos días clínicas y proveedores de suministros acordaron con el Gobierno congelar por tres semanas sus tarifas, mientras se establecen bandas de precios únicas para los servicios.

Hasta Chávez declaró en el 2009 que había una "emergencia" médica luego que reportes revelaran que 2.000 de los 6.700 módulos de "Barrio Adentro" habían sido abandonados.

"Si me pides resumirlo de la manera más sencilla, yo diría que es una estafa a la gente", dijo Díaz. "Surgió como un anzuelo electoral que tenía beneficios sanitarios pero devino en una estafa, pero una estafa no sólo por las razones de salud, sino una estafa al tesoro nacional", agregó.

¿A dónde fue el dinero? La brecha entre el deseo y la realidad no podría ser más lejana en el desvencijado hospital público José Ignacio Baldo conocido como "El Algodonal", en una zona de bajos ingresos del oeste de Caracas.

La unidad pediátrica fue "temporalmente" cerrada en el 2007 por reformas que supuestamente iba a financiar "Barrio Adentro". Cuatro años después, sigue siendo una estructura vacía en un patio cubierto con hierbas como única señal de vida.

Cinco carteles desgastados promocionan obras que nunca se concretaron.

La doctora María Yanez, una especialista renal, alzó sus manos al aire cuando le preguntaron cómo era posible esa situación.

"No sabemos qué se hace con tanto dinero. Ha ingresado mucho dinero al país. Tenemos un barril de petróleo que está en 107, por ejemplo", dijo.

El hospital de 500 camas, con pintura descascarada y goteras, opera a un 30 por ciento de su capacidad. La única máquina de rayos X no funciona y muchos de sus médicos se han ido del país en busca de una vida mejor.

"No podemos atender a los pacientes que llegan con enfermedades crónicas y necesitan diálisis porque no han reemplazado nuestra planta de tratamiento de agua, que se necesita para la diálisis", indicó Yanez.

Pero no todas son malas noticias. Para ser justos, millones de venezolanos tienen un mejor acceso a los médicos gracias a "Barrio Adentro". El panorama general de ineficiencia y corrupción no afecta a Felicia Cuisy, una activista de 66 años vestida de rojo "chavista" en un distrito marginal de Caracas.

El centro de rehabilitación donde trabaja como voluntaria ofrece anteojos gratis, cuenta con aparatos y poleas nuevas para fisioterapia y una decena de médicos que atiende a alrededor de 100 pacientes por día.

"Esto ha sido importantísimo, ha caído como anillo al dedo", sostuvo Cuisy.

La ministra de Salud de Chávez, Eugenia Sader, ha apelado a personas como Cuisy en anuncios casi diarios donde promocionan centros de diagnósticos de alta tecnología que cuentan con equipamiento recién traído de Cuba.

En una de esas ocasiones a mediados de agosto, la ministra fue interrumpida por una llamada sorpresa de Chávez, que estaba mirando desde su cama en La Habana y decidió sumarse.

"Qué feliz estoy al ver cómo sigue avanzando la misión Barrio Adentro (...) Aquí estoy, yo soy de Barrio Adentro, un paciente de Barrio Adentro, estoy junto a ustedes", exclamó.