Atenas. El partido gobernante de Grecia, Syriza, se dividió este fin de semana por la elección del Ministerio de Finanzas para el nuevo representante del país ante el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Por otra parte, todavía se busca el muy esperado acuerdo de la deuda con los acreedores para evitar un posible cese de pagos este verano, sin perspectivas claras en el horizonte.

El miércoles pasado, el primer ministro Alexis Tsipras dijo que las negociaciones que comenzaron en febrero en torno a las condiciones para la liberación de más ayuda vital a Atenas entraron en el tramo final y señaló que un acuerdo está al alcance de la mano.

Los ministros del gabinete griego señalaron en declaraciones públicas que es probable que se alcance un acuerdo este fin de semana.

El tiempo apremia dado que el pago del siguiente plazo del FMI está previsto para el 5 de junio y los funcionarios griegos han declarado que será muy difícil para la endeudada Grecia cubrir el plazo sin ayuda, luego de que las arcas públicas se quedaron sin dinero.

No sólo el diálogo en todos los niveles, técnico y político, ha continuado en los últimos días sin rendir resultados concretos pese a que las posibilidades de un cercano cese de pagos se han intensificado, el gobierno griego también enfrenta una seria "bronca interna".

La elección de la economista Elena Panaritis como nueva representante de Grecia ante el FMI, a finales de mayo, causó enérgicas reacciones de los partidos opositores y de destacados integrantes y legisladores de Syriza.

Panaritis trabajó en el Banco Mundial y fue legisladora del partido socialista Pasok (2009-2012) antes de convertirse en asesora cercana del actual ministro de Finanzas de Grecia, Yanis Varoufakis, y asumió un destacado papel hasta hace poco en las negociaciones con los acreedores.

Panaritis fue una elección personal de Varoufakis y no había recibido una calurosa acogida por otros ministros clave del gabinete antes del anuncio de su nombramiento realizado por el Ministerio de Finanzas, informaron medios griegos.

El boletín de prensa desató una oleada de crecientes reacciones en los medios sociales en las últimas horas. El eurodiputado Dimitris Papadimoulis pidió a Tsipras revisar su nombramiento. Su tweet fue compartido por el ministro de Estado Nikos Pappas.

En medio de las quejas contra Panaritis, el ministro Varoufakis volvió a disipar hoy las posibilidades de su renuncia inmediata a través de su cuenta de Twitter.