Montevideo. Las elecciones departamentales del próximo domingo en Uruguay arrojarán un nuevo mapa político dos meses después que la izquierda iniciara su tercer gobierno nacional consecutivo, liderado esta vez por el presidente Tabaré Vázquez.

De los 19 departamentos en los que se divide el país, el oficialista Frente Amplio (FA) controla cinco, los más poblados y ricos.

La apuesta izquierdista es a mantener ese terreno y ganar en uno o dos departamentos bastiones opositores en los que ahora se vislumbra una elección cerrada.

Desde 1990 el FA manda en Montevideo, la capital del país donde vive más de la mitad de la población, y se encamina a revalidar esa intendencia con un gran caudal electoral.

Además, gobierna 4 departamentos, entre los cuales está Canelones, el segundo más poblado, y Maldonado, donde está el principal enclave turístico, el balneario Punta del Este, circunscripciones que también ratificaría.

En tanto, el opositor Partido Nacional (PN) tiene 12 gobiernos departamentales (Tacuarembó, Paysandú, Colonia y San José, entre otros) y el Partido Colorado (PC) dos (Rivera y Salto), los menos poblados y con una producción ligada al agro.

Los analistas no esperan cambios drásticos en el nuevo mapa de intendencias.

El director de Factum, el politólogo Oscar Bottinelli, opinó que el FA "probablemente se sitúe en alguna intendencia menos o en un par de intendencias más de lo que tiene actualmente".

"Va a seguir siendo el partido que gobierna departamentalmente sobre la mayoría de la población uruguaya", destacó, según recoge la web institucional de la consultora.

En tanto, el PN va a ser la fuerza "con mayor dominio territorial, con mayor número de gobiernos departamentales", añadió.

El FA busca ratificar sus gobiernos en Rocha (este) y Artigas (norte) y, según las encuestas, pelea por acceder al sillón comunal en Cerro Largo (noreste), tradicional feudo del PN, y Río Negro (oeste), otro terreno opositor a nivel local.

Premio mayor. Montevideo es la joya más deseada. Allí gobierna el FA desde hace 25 años, con una primera gestión exitosa que encabezó Vázquez y que le permitió dar un salto hacia el gobierno nacional en 2004.

Para esta instancia electoral, la izquierda dejó atrás la tradición de un candidato único (cada lema puede presentar hasta 3 por departamento) y colocó dos postulantes fuertes.

Los opositores partidos tradicionales (Partido Nacional, PN, y Partido Colorado, PC), acostumbrados los últimos años a quedar lejos en la capital, apostaron por una alianza que denominaron Partido de la Concertación. Sin embargo, el nuevo bloque conservador falló al presentar candidatos improvisados y con poco tiempo para darlos a conocer en la opinión pública.

El politólogo Daniel Chasquetti considera que el FA "puso toda la carne en el asador y nominó como candidatos a dos pesos pesados de la política" que forman una oferta electoral "extremadamente eficiente".

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Se trata del senador y ex ministro Daniel Martínez, un ingeniero de 58 años, y de la senadora y esposa del ex presidente José Mujica (2010-2015), Lucía Topolansky, una ex guerrillera de 70 años.

Según la última encuesta disponible, de Opción Consultores, el FA aventaja a la Concertación con un aplastante 54 por ciento a 36.

"Martínez fue el candidato injustamente relegado hace cinco años por el hermético proceso de selección de candidatos del FA" y "así lo percibió la ciudadanía", estimó Chasquetti, investigador del Instituto de Ciencia Política de la Universidad de la República.

Topolansky es la esposa de Mujica "y eso lo dice todo. Ella es el ser humano más próximo al fenómeno electoral uruguayo del siglo XXI".

Los postulantes "encarnan dos sensibilidades diferentes dentro del partido de gobierno, casi irreconciliables para algunos o complementarias para otros", lo cual "es una ventaja que potencia la estrategia electoral del FA", interpretó el politólogo.

De esa manera, el FA "puede llegar a batir su propio record histórico de votación en la capital (58 por ciento en 2000) lo cual sería una paradoja para un partido que no ha gobernado del todo bien en los últimos años", escribió en su blog.

Martínez es el favorito para convertirse en nuevo intendente de la capital al liderar la intención de voto en el FA con un 33 por ciento contra 20 de Topolansky, de acuerdo con Opción Consultores.

"El tema limpieza todavía no se ha logrado solucionar", reconoció Martínez al diario El País y agregó que también se debe "tener un sistema de transporte público mucho más rápido, que cumpla horarios y, a su vez, sea más limpio".

Topolansky anunció que en su relación con el combativo sindicato de municipales apostará al diálogo, pero advirtió que una vez firmado un acuerdo habrá que "cumplirlo" y si "preciso tomar alguna medida fuerte, no me va a temblar la mano".

En la oferta electoral de la Concertación, resalta la figura del empresario Edgardo Novick, de extracción humilde y que se estrenó en la lid política con un lenguaje crítico y directo y una imagen de administrador eficiente.

A juicio del analista político Juan Carlos Doyenart, Novick "está diciendo lo que la gente que lo vota quiere oír, es el que está golpeando con dureza, con firmeza, la gestión del FA".

"Toda la vida recorrí Montevideo y siempre me gustó hablar y escuchar a la gente, desde que estuve en la feria hasta cuando vendí ropa o ahora con mis tiendas", sostuvo Novick en una entrevista.

Su caudal de votos, se perfila como primero dentro de la Concertación, podría llevarlo a liderar una agrupación en el alicaído Partido Colorado, aseguran algunos politólogos.

Pero esta elección también marcará la cancha pensando en la sucesión presidencial del 2019.

Oscar Bottinelli, politólogo y director de Factum, cree que Topolansky "representa al mujiquismo o al macro-mujiquismo" mientras Martínez "hoy es visto como el candidato de Vázquez".

"Martínez se juega mucho en esta instancia" porque "pone su nombre en la danza de figuras presidenciables hacia la muy probable renovación generacional que se produzca en el FA a lo largo de este lustro", estima.

Por el contrario, si gana Topolansky representará un "contrapoder" en el gobierno departamental y si pierde queda debilitado "su potencial" de presidencialidad hacia 2019.

"A diferencia de lo que ocurra con las otras 18 intendencias, el resultado de Montevideo producirá efectos inmediatos en el poder del oficialismo a nivel nacional", concluye Bottinelli.